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Aprendemos juntos

Eduardo Sáenz de Cabezón, profesor y divulgador

Todo el mundo tiene un matemático dentro, y ese matemático os puede ayudar a muchas cosas. Probablemente, en la escuela no nos llevamos demasiado bien con él, con ese matemático interior, y de adultos tampoco. Ya os digo que mucha gente tiene como una especie de trauma con su matemático interior. ¿Pero ese matemático para qué está ahí? Pues para ayudarnos a llevar una vida más plena, a ser más felices, y nos ayuda mucho más y sabe mucho más de lo que mucha gente se piensa. No solamente sabe contar, no solamente sabe medir, que ya es bastante, no solamente sabe hacer pensamiento lógico, si no que nos puede hacer estar en el mundo de una forma más humana, más plena y más feliz.

Las matemáticas están detrás de todo lo que hacemos en este mundo, científico y tecnológico. Digamos que hace falta ser muy ignorante para negar eso.¿Eso, a mí, en mi vida cotidiana me sirve de algo? No me sirve de nada. ¿Cuál es la trampa que digo que hay? La trampa me parece que es que solamente estudiemos aquellas cosas que luego voy a aplicar en mi profesión. ¿Por qué? Nos perderíamos casi todo. Casi todo lo que damos en la escuela, lo siento, no nos va a servir para nada en el día a día, no lo vais a usar materialmente en el día a día para nada. Pero el proceso de haber aprendido todo eso ha moldeado nuestra persona, nos ha hecho conocer el mundo, nos mete dentro de la tradición en que estamos. La otra cosa para la que las matemáticas sirven es para ser más felices, más plenos, para comprender el mundo en el que estamos y comprendernos a nosotros mismos. Yo creo que las matemáticas son el lenguaje en el que nosotros leemos el mundo. Hay pocas cosas que sean más humanas que las matemáticas.

Creo que hace falta un compromiso también de la escuela con el presente de cada persona, y que la gente vayamos felices a la escuela, que los profes, las profes, los alumnos vayan felices a la escuela, que vayamos contentos porque nos gusta lo que estamos aprendiendo, lo encontramos interesante y eso no entra en contradicción con que nos vaya a servir en el futuro. Así que, por supuesto, tenemos todo el futuro por delante, por supuesto, los niños, las niñas aprenden para el futuro, pero no solamente, también el presente cuenta.

Las matemáticas se enseñan desde la Grecia Antigua y tienen mucha importancia en los sistemas de enseñanza desde la época antigua y ¿por qué? Algo tendrán para que las metan en todos los lugares. Hay tres cosas fundamentales por las que se dedica tanto tiempo y tanto esfuerzo a las matemáticas. Una es el desarrollo del pensamiento abstracto. El saber analizar problemas, extraer las características comunes. También las matemáticas nos meten en salir de los condicionantes que tenemos para buscar otras cosas que están un pelín más allá. Son el lenguaje de la ciencia. Las matemáticas están ahí presentes en cualquier acercamiento científico a cualquier disciplina. Hay otra cosa que pasamos muchas veces por alto y que quizá en la escuela está menos presente, y es que las matemáticas son un instrumento poderosísimo para ejercer la ciudadanía de una forma crítica. Cuanto uno es más capaz de analizar con rigor las situaciones, con ese rigor que te aportan las matemáticas, uno es más difícil de engañar. Y también si sabe interpretar los datos, y también si sabe interpretar los argumentos. Y ahí está la lógica, ahí está la estadística. Todos los días hay alguien que está intentando manipularnos. Si uno tiene el rigor de las matemáticas y tiene la capacidad de entender eso, es más difícil de manipular, es más libre, es un ciudadano crítico.

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Doctor en matemáticas por la Universidad de la Rioja, profesor de Lenguajes y Sistemas Informáticos, Eduardo Saénz de Cabezón fundó el grupo de científicos e investigadores “Big Van Científicos sobre Ruedas”. Es un investigador del área del álgebra computacional.


Faqs

¿Cómo se puede ayudar a los niños con los deberes de matemáticas?

No podemos saberlo todo, ni de matemáticas ni de nada. Cuando nuestros hijos son pequeñitos, las matemáticas pues las controlamos o las podemos aprender fácilmente. Hasta ahí podemos ayudar las familias con los deberes. Luego llegarán cosas en las que no vamos a poder ayudar. Pero hay algo que siempre podemos hacer. Una es acompañar en un proceso que, a veces, es difícil. En todo ese proceso, hay algo superimportante que son los errores. No es lo mismo un error que un fracaso, y, a veces, los tratamos igual. De un fracaso se puede aprender, de un error se puede aprender más. De las derrotas podemos aprender que tenemos límites, no siempre se gana. Pero de los errores se aprende más, porque puedes identificar por qué estás fallando, en qué estás fallando, por qué estás fracasando de esa forma, mediante un error. Algo que yo creo que las familias podemos hacer y que tendría una importancia capital sería ayudar a nuestros hijos a identificar los errores que cometen.


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