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Aprendemos juntos

Javier Santaolalla, doctor en Física

La física de verdad es una física dedicada a resolver misterios, a aprender sobre el universo, a responder las preguntas más inquietantes sobre quiénes somos, de dónde venimos, qué somos, adónde vamos. Es una física dedicada a resolver un misterio, a resolver enigmas. Y esto es una cosa que a mí me volvió loco, darme cuenta de que la física realmente consiste en entender mejor quiénes somos, de qué estamos hechos, qué sentido tiene todo esto. De modo que yo cuando vi este sentido de la física dije que yo, realmente, quería ser físico. En ese momento yo estaba estudiando una ingeniería sin ninguna pasión particular. Y se abrió para mí un mundo nuevo. El universo de entender que un físico es capaz de desentrañar, de resolver misterios sobre el cosmos. Y esto es muy interesante porque yo en ese momento me dije: “Esto es lo que yo quiero ser”. A mí me gustaría sentir algún día que, en mi vida, he estado trabajando en resolver un misterio, que he estado aportando algo para el mundo. Que estoy haciendo algo que es trascendente, que va más allá de lo que estoy haciendo en el día a día. Algo que sirve para abrir la mente humana porque transforma el mundo. Transforman la mente de la persona y la forma en que la gente ve su propia vida y la vida del universo. En las grandes transformaciones del pensamiento del ser humano, siempre ha ido detrás una idea científica.

Me decidí a ser divulgador científico porque es una forma muy bonita de tocar vidas, a través de la magia del poder que tiene la ciencia, este poder de descubrir quiénes somos. Porque es un poder que está dentro de nosotros y muchas veces ni lo sabemos. Y, muchas veces, yo me pongo a pensar por qué la ciencia tiene este poder que otras cosas no tienen. Por qué comparte con otros mundos, como es el de la música o del arte, esta capacidad de tocar de forma indeleble el transcurrir de una persona y transformar su vida. Por qué la física tiene ese poder de generar este contacto, esta conexión entre las personas. Pues porque la física está aquí, en nuestro cuerpo, corre por nuestras venas.

Muchas personas nacen con esa curiosidad, muchas no, todos. Con esa curiosidad de probar, chupar, es lo que hace un niño. Si tú observas un bebé y lo miras detalladamente, está siguiendo un método científico, que les recuerdo, bajo este nombre tan misterioso no se esconde otra cosa que la de hacerse preguntas, probar, experimentar, hacerse hipótesis y sacar patrones que te hagan predecir qué va a ocurrir cuando vuelvas a hacer esto. Si tú tiras algo, ves cómo cae, se rompe. El niño se da cuenta y experimenta lo que está aconteciendo con su entorno según lo manipula. Es curioso que nacemos con esa curiosidad, también es tan curioso que, en torno a los ocho, nueve años esa curiosidad puede volver a revivir. Mi renacer en la curiosidad nació cuando me salí del camino, precisamente, que me marcaban los estudios y me embarqué en nuevas experiencias. Experiencias científicas guiadas por mi propia curiosidad. Cuando yo dejé las riendas, dejé de estar en las manos de otro y las tomé Por eso, cuando me preguntan algo así como: “¿Qué hacer para que un niño se interese en la ciencia?”. Yo, normalmente, suelo responder algo paradójico y que despierta mucha curiosidad y muchas dudas. Mucha gente esperaría un manual con 20 000 puntos, primer apartado… No, no hagas nada. O sea, nada. Deja que la persona experimente. Deja que se haga sus preguntas, y guíale a que responda sus preguntas, simplemente, ayudándole a que se formule otras nuevas también. La mejor forma de motivar a alguien en ciencia o en conocimiento en general, es dejando que esa misma persona sea guía de su aprendizaje, que lo que él se pregunta sea de alguna forma respondido usando su curiosidad que le lleve a nuevas preguntas. El mayor enemigo de la educación es la imposición.

La ciencia es un gran elemento que aporta estos valores a la sociedad. Los valores de la ciencia son valores como el trabajo, la disciplina, compartir, cooperar, colaborar, la humildad, la pasión. Estos valores han surgido, también, de la mentalidad científica. Al final, cuando se preguntaron qué es la Tierra y se dieron cuenta de que no era el centro del universo, ahí hubo una transformación de pensamiento brutal. La ciencia ha ido moldeando la forma en que entendemos el mundo y, por tanto, nos entendemos a nosotros. Al usar la ciencia para entender el universo estamos entendiendo qué somos y, por lo tanto, estamos moldeando nuestros valores, nuestros principios y la forma en que vivimos. Me parece fundamental que, respondiendo preguntas que parece que no tienen sentido, a la vez estamos respondiendo a las preguntas más fundamentales de cuál es nuestro papel en el universo.

La labor de los docentes en España está muy poco valorada, por lo menos no está al nivel, posiblemente, de lo que merecen. Profesores con condiciones muy duras a la hora de elaborar sus clases, aulas masificadas, poco tiempo, poco presupuesto, poco reconocimiento social, es superfácil criticar la labor del docente… Creo que se están haciendo cosas buenas y quiero, por lo tanto, compartirlas. Quiero dar voz a todos esos docentes con los que yo he trabajado durante más de cinco años que hacen cosas espectaculares, que se dejan la piel y que tienen unos valores que intentan transmitir: de trabajo, de entrega, de pasión… Y una vocación terrible. Se valora muy poco la labor de estos grandes héroes y heroínas que, día a día, se levantan con la ilusión de crear generaciones que sean mejores que nosotros, de crear personas y profesionales que van a tomar el impulso de crear algo diferente y mejorar el lugar en el que vivimos. Pero esto no resta que hay cosas que se pueden mejorar y que es bueno y positivo tener una actitud crítica. Yo creo que estos tres últimos años he estado trabajando en procesos de innovación educativa a nivel europeo, en un proyecto que se llama el proyecto Creations. Es un proyecto financiado por la Comisión Europea donde participamos 16 miembros, laboratorios, institutos, universidades de toda Europa y donde intentamos ver qué falla y cómo se puede mejorar. Yo me ponía de muy mal humor cuando entraba en clase y el profesor me daba una solución a un problema que yo nunca he tenido, que nunca me he preguntado y no sé en qué consiste, me da una solución que ni siquiera entiendo, a un problema que ni siquiera tengo. El profesor se planta delante de los alumnos y les explica algo dándoles a conocer una cosa que ni siquiera se han planteado. Para mí se está empezando la casa por el tejado. Y una cosa que se está haciendo es que se está rompiendo completamente la forma en que se aprende. Cuando un profesor va a clase y se pone a responder a preguntas utilizando las ecuaciones, está yendo al final del proceso de aprendizaje, porque hemos dicho que, naturalmente, aprendemos con el método científico.

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Doctor en Física de partículas e ingeniero de telecomunicaciones, Javier Santaolalla ha trabajado durante varios años para el CERN. También es creador, junto a otros compañeros, del proyecto 'Locos por la ciencia', un programa de educación dirigido a jóvenes y profesores que busca despertar vocaciones científicas.


Faqs

¿Qué grandes misterios de la física quedan aún por resolver?

Lo que sé es chiquitito y lo que desconozco es muy grande. Y esta es una de las cosas de las maravillas de la física. El hecho de que haya tantas cosas por descubrir. Una de las cuestiones muy interesantes de la física es que cada vez que respondemos a una pregunta surgen otras. La física, muchas veces, toca la filosofía. Y esta es una de las cosas que a la gente que le gusta entender el universo más le gusta. El hecho de que, llegue un momento en el que nos podamos hacer preguntas como: ¿realmente el universo tiene un conjunto de conocimientos último? Es decir, ¿habrá un momento en el que las preguntas cesen? Nadie sabe. La física no solamente trata de responder a las preguntas que los propios científicos se hacen, sino incluso las preguntas que nunca nadie se ha hecho. Quizás sea mucho más interesante lo que está por descubrir, que uno no se ha preguntado, que intentar corroborar algo que alguien ya se preguntó. Muchas veces, el problema de la física y de muchas ramas de la ciencia, es que no estamos haciendo la pregunta correcta. Y por eso digo que, quizás, la pregunta más abierta y más interesante de la ciencia es la pregunta que nunca se hizo.


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