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Aprendemos juntos

Juan Antonio Madrid, cronobiólogo y catedrático de fisiología

Hay dos grandes problemas de sueño que tienen los españoles. Uno es el insomnio, la dificultad de iniciar o mantener el sueño. Y el otro problema es el retraso de fase, que es la dificultad de irse a dormir por la noche y de levantarse por la mañana. La ciencia a la que yo me dedico, que es la cronobiología, aborda estos problemas. Y estoy convencido de que va a ayudar a que los entendamos. Los cronobiólogos somos un grupo de científicos, no tenemos nada que ver con los horóscopos, los biorritmos, la astrología, que nos dedicamos al estudio de los ritmos biológicos. ¿Qué es un ritmo? Pues un ritmo es cualquier aspecto de la biología, de la bioquímica, del comportamiento de una persona o un animal que cambie a lo largo del tiempo. Pero que cambie de una forma predecible. Es decir, que cada año, cada mes o cada día cambie cíclicamente. Entonces, hablamos de ritmos de distintas categorías. El ritmo de 24 horas se llama “circadiano”, es el que más se ha estudiado, pero no es el único. Por ejemplo, la migración de las aves, la floración de muchas especies… Todo eso son ritmos que tienen un período de un año. Y hay ritmos que tienen un período de un día. Por ejemplo, el sueño. Esos son los ritmos circadianos. ¿Y quién gobierna los ritmos? Pues un reloj. En realidad son muchos relojes que tenemos dentro de nuestro cuerpo.

Cuando hablamos de relojes rotos utilizamos un término científico que se llama “cronodisrupción”. Es una alteración de tu sistema circadiano, del sistema que controla el tiempo, y está ligado a muchas patologías. No quiero alarmar a nadie, pero la cronodisrupción, por ejemplo, se relaciona con deterioro cognitivo, de memoria, con envejecimiento acelerado, con algunos tipos de cáncer: mama, colorrectal, próstata. Con insomnio, evidentemente, con inmunodepresión, con alteraciones reproductivas, con otra cosa muy importante: alteraciones afectivas, depresión. Con síndrome metabólico: obesidad, diabetes. Es decir, tenemos todo un conjunto de patologías que empeoran cuando tu reloj biológico funciona mal. Ojo, no digo que si tu reloj funciona mal vayas a tener todo esto, pero que empeora. Y el insomnio es una manifestación de una alteración de ese reloj. Entonces, cuando alguien tiene insomnio casi siempre se plantea: “Bueno, ¿y qué tengo que tomar? ¿Qué comprimidos tengo que tomar? ¿Qué me va a mandar el médico?”. Pero yo creo que lo primero que habría que hacer es saber por qué tienes el insomnio, cuál es la causa, cuál es el origen. Porque si no, lo que estamos haciendo es eliminar un síntoma, tomar un medicamento que te apaga esa luz que se está encendiendo y te está advirtiendo que algo funciona mal. Y va a estar siempre ahí. Entonces, el insomnio hay que abordarlo desde un enfoque integral.

Los cronobiólogos estudiamos tu vida en conjunto. Tu día y tu noche. ¿Hay algo que predispone a ese insomnio? A lo mejor no, a lo mejor es una causa interna de tus neuronas, de tus centros de sueño. Pero generalmente hay que pensar en una causa externa. Intentamos ver por qué cada vez hay más alteraciones de sueño, cada vez más alteraciones cronobiológicas. Y llegamos a una conclusión muy sencilla que se puede, además, medir y es la siguiente. Imagínate cómo vivirías tú si tuvieses tres relojes diferentes en tu cerebro. El reloj de Tokio, de Londres, y de Nueva York. Y que tu cuerpo físico tuviese que unificar esas horas. Pues eso es lo que estamos haciendo. Tenemos un reloj, tu tiempo interno, tu reloj biológico que te dice: “Oye, no, yo prefiero dormir entre las dos de la mañana y las diez de la mañana. Esta es mi banda horaria biológica”. Tenemos un segundo tiempo, el de la luz artificial, que podemos generar el ciclo luz-oscuridad que queramos. Ya no es el sol el que lo genera. Pero encima tenemos un tercer tiempo, que es el tiempo social. El tiempo social es: ¿Cuándo puedo yo dormir bien, lo que necesito, si tengo que entrar a trabajar a las ocho de la mañana y necesito hora y media para ir al trabajo? Es decir, tengo que levantarme a las 6:30. ¿A qué hora tendría que acostarme para cumplir el horario que necesito? Entonces, cuando tú ves que es imposible encajar eso, te das cuenta dónde está el problema. El problema, muchas veces, está en que tu tiempo interno y tu tiempo social no coinciden. Y esos desajustes se miden en horas. Cuantas más horas de desajuste, peor estás. Por ejemplo, si tienes un problema de insomnio y vemos que no es un problema debido a los tres tiempos, a incoherencias de los tres tiempos, descartamos la parte cronobiológica y nos vamos a otra.

¿Para qué sirve el sueño? Sabemos algo de para qué sirve, pero no todo. Hace muy poquitos años, cuatro, se descubrió una función primordial del sueño. El sueño sirve para que se limpie tu cerebro de sustancias tóxicas que se van acumulando durante el día. Si no duermes lo suficiente, si no duermes profundamente, esos depósitos que pueden producir luego alzhéimer, párkinson, o deterioro cognitivo no se arrastran lo suficientemente bien y se van acumulando, y dañando tus neuronas. Por lo tanto, hay que dormir. Aunque no sienta uno la necesidad en los primeros períodos de la vida, hay que dormir el tiempo suficiente y de forma profunda.

El sueño influye muchísimo en el aprendizaje, en el rendimiento. No se saben las cifras, pero en buena medida parte del fracaso escolar que podemos tener se debería atribuir a una disminución en el tiempo de sueño. Es un problema muy general. Yo creo que no nos hemos dado cuenta como sociedad de la importancia que está teniendo esto. Los que nos dedicamos a la docencia, observamos que a las nueve de la mañana las caras están perdidas. A las 12 de la mañana no hay forma de que se callen. Entonces, hay un problema de retraso de fase, que los chicos jóvenes se van a dormir cada vez más tarde. Y como tienen que madrugar para ir al colegio, llegan privados de sueño.

¿Y qué hace la privación de sueño a nivel de rendimiento? Pues por ejemplo, te baja los tiempos de reacción, la velocidad de comprensión de cualquier tipo de estímulos. A menudo, lo que hacen es que desconectan. Entran en esos episodios de somnolencia y como resulta que encima la enseñanza suele ser muy pasiva, que ellos están recibiendo y hay una persona activamente explicando pues ellos desconectan simplemente y se dedican a pensar en otra cosa. Claro, eso se entiende fácilmente. Imagínate que su centro de sueño que le marca su reloj biológico estaría a las seis o las siete de la mañana. Lo has levantado casi en la mitad de su sueño. Y te lo estás llevando a un colegio y lo estás sentando pasivamente para recibir información. ¿Pues qué quieres?

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Juan Antonio Madrid es Catedrático de Fisiología y Especialista en Cronobiología por la Universidad Pierre y Marie Curie de París. Además, dirige actualmente el Laboratorio de Cronobiología (Cronolab) de la Universidad de Murcia, que forma parte del CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable CIBERFES. Estamos ante yno de los mayores expertos en el campo de los ritmos circadianos, una autoridad para desgranar los secretos del sueño, y su importancia en la salud y en el aprendizaje.


Faqs

¿Qué detalle nos puede dar idea de que tenemos un problema con el sueño?

Hay varias señales que nos dicen si estamos durmiendo mal. Si sentimos una somnolencia diurna excesiva, ahí, evidentemente, hay un problema ya de mala calidad de sueño. Otras veces el problema es más sutil, se manifiesta en que tienes apatía, tienes una cierta desgana, tienes un cansancio por la mañana. En todos esos casos tenemos que ver qué está pasando por la noche y hacer un análisis de sueño. Algunas patologías son más frecuentes y hay algunas que son muy raras. Pero hay otras muy frecuentes. Por ejemplo, la apnea. La apnea es una patología que debe tratarse y debe tratarse cuanto antes. Porque luego implica desde hipertensión, mayor riesgo de accidente cardiovascular, problemas metabólicos, diabetes, etcétera. ¿Cómo detectar que tú tienes una apnea? Pues normalmente la persona no se autoobserva cuando está durmiendo. Pero si tiene una pareja o un padre o una madre que pueda observar ese ronquido que de vez en cuando se para, y está un tiempo, que pasan 10 segundos, 20 segundos, y de pronto da una explosión y la persona vuelve otra vez a respirar, tiene un problema apnea y debe ir al médico para que lo revise y le ponga tratamiento. Hay otra patología frecuente que es el insomnio, que tú comentabas antes. Muy muy frecuente. Normalmente va asociado mucho a problemas de estrés, abuso de dispositivos móviles, de estar todo el día como una moto, de tomar excitantes para poderte mantener, y entonces no desconectas bien durante el sueño. También se asocia a la depresión el insomnio. Van unidos. Y hay problemas que son bastante frecuentes pero que la gente no suele advertir. Hay uno que es el trastorno de piernas inquietas que se manifiesta de día. Sobre todo cuando llega ya la tarde o la noche. Llega, estás viendo la televisión, y empiezas a notar que estás quieto, y la pierna parece que la tienes que mover, ¿no? Que te pica, que tienes hormigueo, que tienes malestar. Cuando la mueves se te pasa. Pero enseguida vuelve a aparecer y la tienes que mover. Y no paras de mover las piernas. Y esto, en principio, puede dificultar que comiences a dormir porque te vas a la cama y sigues teniendo ese malestar. Es como calor en la pierna. Pero cuando te duermes puede aparecer también otra manifestación: movimiento periódico de piernas. Empiezas a mover la pierna cada cierto tiempo. Y eso fragmenta tu sueño, hace que duermas más superficialmente. Que te levantes cansado y no sabes por qué. En una franja de población más joven, sin duda, el mayor problema es el retraso de fase del sueño, se van a dormir muy tarde y se levantan muy tarde. Luego hay algunas de menos importancia. El hablar por la noche, el sonambulismo, o el bruxismo, el rechinar los dientes. Pero, en general, suelen pasar con la edad.


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