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Aprendemos juntos

Manuel Campo Vidal, periodista y profesor de Comunicación

El mundo se divide entre los que saben contar historias y los que no saben. Así que, aprendamos a contar historias. Si cuentas bien las historias, te dediques a lo que te dediques, vas a ir mucho mejor. Vas a tener más resultados, vas a vender más, vas a generar más confianza. Así que le tenemos que dar importancia a la comunicación y le tenemos que dar importancia a la palabra. Muchas veces se habla, pero no se sabe exactamente qué se dice. Una sola palabra te puede cambiar la vida. Una sola palabra te aleja de una persona, a lo mejor una persona que pretendes sentimentalmente y te genera un rechazo. O te permite un acercamiento. Es importante acompañar esa palabra con el silencio. El silencio previo es lo que permite que estalle la palabra, que la percibamos. Y el silencio después de pronunciarla, después de esa frase, es el que nos permite que todo el mundo lo haga suyo, lo incorpore. Es como si estuviéramos ante un ordenador y dijéramos: “Guardar”, pues justo ese momento.

Si somos capaces de cuidar la palabra, de prepararla, si somos capaces de envolverla y presentarla así, envuelta en silencios, lograremos que con esas ideas seamos capaces de convencer a otras personas, seamos capaces de defender mejor nuestras posiciones y seremos, en definitiva, capaces de hacer un mundo mejor. Porque muchas de las personas, millones de personas afortunadamente, que están en todo el mundo tratando de hacer el bien: tratando de ayudar a los refugiados, tratando de ayudar a las personas que llegan a nuestras costas, tratando de ayudar a los que tienen menos oportunidades, tratando de enseñar en las escuelas y en las universidades. Si manejaran mejor la palabra, si la combinaran bien con los silencios, serían capaces de multiplicar la eficacia de su acción.

La comunicación es la gran asignatura pendiente que tenemos. Ni siquiera en las escuelas de Periodismo se enseña a comunicar bien. Puede parecer sorprendente, pero es exactamente así. En cualquier ámbito de la vida que busquemos: el periodismo, el derecho, en la vida cotidiana, desde luego en la medicina. En todos los ámbitos es absolutamente fundamental comunicar bien y es una paradoja que sea la asignatura que menos se enseña.

La comunicación podría ser una asignatura obligatoria y ayudaríamos mucho a todo el mundo, pero bastaría con que en la práctica ya se hiciera. ¿Qué diferencia a un niño español, en general a un niño latino, hay algunas excepciones, con un niño anglosajón? Que los anglosajones están constantemente interviniendo y los latinos no, porque no se nos pregunta. Así que no nos han formado como emisores, nos han formado solo como receptores. Estamos allí, frente al profesor, casi con un mando a distancia mental, en el sentido de que si no nos interesa, no nos atrae, no nos emociona, le damos al botón y cambiamos de canal y nos ponemos a pensar en nuestras cosas, que nadie sabrá cuáles son nuestros pensamientos, pero no nos han enseñado a ser emisores. La vida profesional cambia muchísimo, porque después aquellos jóvenes que tenían exámenes orales constantemente, que tenían que intervenir casi todos los días, que tenían una práctica de comunicación desde niños, vencen el miedo escénico y son capaces de hacer mejor los exámenes, son capaces de contar las cosas mejor. Mientras que nosotros estamos con miedo y, además, si alguien interviene en clase porque habla, desgraciadamente y lo sabemos, la mediocridad dominante que está envidiosa porque aquel vence el miedo escénico empiezan a decir: “Tú eres un pelota, quieres que el profesor se fije en ti”, etc., etc. Y hay un elemento de coerción sobre ese joven que quiere intervenir. Así que es justo al revés de lo que debería suceder.

El profesor, el más consciente, tiene una cierta tensión antes de hablar en público. Yo mismo que he hecho muchísimos programas de televisión, sentía tensión antes de entrar aquí. La siento porque quiero comunicar bien, porque comunicar cansa, porque estás moviendo las cuerdas vocales, porque estás buscando la palabra exacta, la frase que crees que puedes comprender. Tratas de leer la mirada de las personas que te están escuchando para ver si siguen, si comparten o no los conocimientos o las explicaciones que estés dando en cada momento. Vamos a distinguir entre miedo escénico y tensión escénica.

Lo mejor es llegar aquí, conocer el espacio donde voy a hablar, aquí habrá un grupo de personas, aquí habrá otro, hay unas cámaras por aquí… Ambientarte, es igual que vayas a una clase, donde sea, eso ayuda mucho, rebaja la tensión. Por supuesto llevarlo preparado, si no somos unos insensatos. Esos que dicen, voy ahí a ver qué me sale. Pues sale cualquier barbaridad o nada, o alguna tontería, que es bastante peor la tontería que no te salga nada.

Es muy bueno que ayudemos a los alumnos a que se preparen debates para defender una idea. Porque vencen el miedo escénico, porque son capaces de argumentar, porque saben que no se puede hablar sin una preparación seria, sin un estudio sobre la cuestión, que no se puede ir a improvisar. No voy allí a ver qué me sale porque puedes decir una palabra de más que pueda ser un inconveniente. Los torneos de debates te facilitan mucho la técnica expositiva y el desempeño de una persona que, después, le servirá para vender un producto, para vender un país o para cualquier otra relación. Además de la técnica hay que ir al contenido. Así que aquí hay que prepararlo todo: hay que preparar y estudiar bien el porcentaje, el contenido de lo que quieres decir y eso te hará crecer la presencia y la fuerza de lo que dices. Desde luego es muy importante, como no, la comunicación no verbal. Claro que es importante el tono de voz en el que se dicen las cosas. El manejo de los silencios cada vez que se quiera decir alguna cosa importante. Soy partidario de apoyar los debates y que haya debates en las escuelas y universidades.

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Periodista, doctor en Sociología, ingeniero técnico industrial, presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España y de la escuela de negocios Next International Business School, además está al frente del Instituto de Comunicación Empresarial. Presentó y dirigió informativos en TVE y Antena 3 TV, cadena de la que fue director y posteriormente Vicepresidente. Entre otros galardones, ha recibido el Premio Ondas, el Premio Castelar a la Eficacia Comunicativa y el Premio Camilo José Cela al Periodismo Independiente.


Faqs

¿Qué mensaje lanzarías a padres y educadores para mejorar la educación?

Invitar a nuestros hijos a que comuniquen, a que tengan la posibilidad de saber escuchar, porque si no todo sucede enormemente rápido y mantenerles y educarles en la paciencia de escuchar las opiniones de los demás y el respeto es fundamental. Una de las peores cosas que tenemos es que los niños leen poco. Es fundamental comprender que los niños van a la escuela, pero no por eso los padres debemos desentendernos de la educación. Es muy importante que haya una conexión, hablar con los profesores y escuchar, también, a nuestros hijos. Escuchar es fundamental. Dirigirse a la persona que realmente tiene el problema es fundamental. Yo estoy convencido de que si escucháramos más, en general, en el mundo, aprenderíamos más, seríamos más eficaces comunicando, y desde luego, ayudaríamos a resolver muchos más problemas. Y en esa recomendación general de escucha que yo me aplico a mí mismo, están también nuestros hijos. Nuestros hijos tienen que ser escuchados, los que tengan hijos adolescentes saben que el problema no es que no los quieras escuchar muchas veces, sino que ellos quieran hablar. Es muy difícil.


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