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Aprendemos juntos

Mario Alonso Puig, cirujano y escritor

Mi interés por la educación es mi interés por sacar del ser humano lo que verdaderamente tiene dentro. No creo que ningún ser humano esté llamado a la mediocridad, creo que todo ser humano está llamado a la grandeza, y la grandeza no la define la cultura. La grandeza es una cosa que la define nuestra propia naturaleza. La palabra educación, en el fondo, quiere decir «sacar de dentro», es decir, no somos cubos vacíos que hay que llenar, si no fuegos que hay que encender.

En todo ser humano hay potencial, en todo ser humano hay grandeza, y tenemos que tener esta disposición a crear espacios de oportunidad para que esas personas puedan mostrar lo que en realidad siempre han tenido, pero que no todo el mundo mostrará si no ve ese espacio de oportunidad.

La motivación es lo que nos mueve a la acción, y hay seis motivaciones que además están presentes en las distintas culturas, mezcla de nuestra naturaleza y del entorno cultural. La primera es la motivación de estar en entornos seguros, de poder controlar lo que pasa, de saber que el suelo que pisamos es un suelo firme. La segunda es una motivación de sentirnos reconocidos, sentirnos valorados, de tener un cierto estatus. La tercera es de pertenecer al grupo. La cuarta motivación es una motivación al desafío, al reto. La quinta motivación es la de crecer, mejorar y progresar, y la sexta es la de contribuir al bienestar de otras personas, el tener una vida con propósitos.

Todos tenemos la responsabilidad de buscar el talento, de conectar y de ayudarle a florecer. El talento viene muy marcado por algo que se te da especialmente bien, pero es tan natural en ti que nunca le has dado importancia. Mi experiencia a lo largo de los años me viene a mostrar que uno ha de buscar el talento en aquello que le es natural, porque el talento siempre deja huella, siempre se expresa, y hay cosas que nos pueden parecer que son irrelevantes. Es muy importante mirar a todo ser humano como se mira aquello que ves como sumamente valioso.

La clave de todo en la vida es querer. Querer a las personas con las que estás, quererte a ti, querer a la vida, querer a la naturaleza, querer el progreso, querer el bienestar, es querer. Porque si tú quieres a un niño, harás todo lo que esté en tu mano para ayudarle a salir adelante. Creo que a veces complicamos mucho las cosas, creo que lo verdaderamente valioso es tremendamente sencillo, y yo creo que son cuatro principios que si se aplican, querer a las personas, creer en ellas, valorarlas y potenciarlas, si hacemos eso, todo funciona. Si no les queremos, no creemos en ellos, no les valoramos y no les potenciamos, pues tenemos otra historia.

Una persona que no sepa gobernar sus estados de ánimo, que un día se levante sin ganas de hacer nada y ese estado de ánimo no lo pueda alterar, o que un día tenga ira y no sepa canalizar de una manera positiva y adecuada esa ira, o tenga miedo y no pueda superar su miedo, es difícil que progrese en la vida. Una persona que no sepa entender a los demás, que no sepa resolver conflictos, pues es difícil que progrese en la vida. Pues estas dos inteligencias no existen en el test de cociente intelectual, como no existen otras, la inteligencia musical, la inteligencia kinestésica, la naturista, la espiritual, no están. Vista la relación que hay entre éxito en la vida en un sentido amplio, a lo mejor hay que redefinir lo que es el éxito, y cociente intelectual, se ve que, efectivamente, un porcentaje enorme de personas que han tenido éxito, ese éxito no es atribuible a su test de cociente intelectual. Esto es magnífico, porque no niega que el cociente intelectual sea importante, lo que hace es expandir nuestro concepto de la inteligencia. Necesitamos múltiples perfiles, un pavo real no es ni mejor ni peor que un águila real. Cuando un hijo nota siente que es valioso, que tiene inteligencia, que tiene una forma distinta de procesa que el otro, su autoestima no es dañada. Es que la autoestima es clave, porque, al final, nuestra capacidad de hacer frente a los desafíos o nuestra incapacidad, la mayor parte de las veces, nada tiene que ver con el mundo real, tiene que ver todo con el mundo mental. Ellos acabarán encontrando su camino, pero no encontrarán su camino si creen que no son capaces de encontrarlo.

Es difícil que los hijos aprendan valentía de los padres porque les queremos tanto que nuestro miedo a que les pase algo, nuestro miedo a que sufran, nuestro miedo a que lo pasen mal, hace que muchas veces tomemos una actitud hiperprotectora. Hay que entender que es normal que nuestros hijos se den golpes, es normal que nuestros hijos experimenten frustraciones y es normal que experimenten dolor, sino no hay crecimiento, y, a veces, los tenemos un poquito entre palmitas, que no le pase nada, no vaya a sufrir… Habría que hacer tres cosas: lo primero es valorarles; la segunda es desafiarles, es importante que les desafíes para que ellos crezcan; y la tercera es acompañarles, es decir, que muchas veces no se sientan solos en el desafío. Hay desafíos que verdaderamente para todo ser humano, y en unos niños dan mucho miedo. La realidad y el mundo real es mucho más benevolente que el mundo mental. El miedo tenemos que verlo, no como un oponente, sino como un compañero imprescindible para crecer.

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, es miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Autor de libros de éxito como “Madera de líder”, “Vivir es un asunto urgente” y “Reinventarse: tu segunda oportunidad”. Alonso Puig defiende que “nunca hay que dar a nadie por perdido” porque en todo ser humano existe grandeza.


Faqs

¿Por qué los humanos tropezamos cien veces con la misma piedra?

Por falta de humildad. La humildad es, para mí, la virtud más grande que existe. Cuando una persona es realmente humilde, y comete un error, lo que más le interesa no es buscar culpables, sino averiguar qué es lo que ha pasado. Es una mentalidad mucho más científica, interesada, curiosa, que una mentalidad enjuiciadora, porque creo que cuando una persona es humilde y tropieza con una piedra, está dispuesta a reconocer que ha tropezado con una piedra y no a intentar ocultarse ante sí misma o ante los demás que ha sucedido. Porque cuando tropieza, se deja asesorar, pregunta, escucha, pide ayuda y se deja ayudar. Creo que nuestra soberbia nos mata. No queremos aceptar las cosas como son, queremos que sean a nuestra medida, queremos que la vida se pliegue a nuestros deseos, por eso no fluimos con la vida. Creo que la vida se vive en plenitud cuando el que pilota el coche es la conciencia y en el copiloto va el ego, pero cuando el ego es el que pilota, te puedes tropezar cien, mil, cien mil y nunca aprenderás.


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