menu

Aprendemos juntos

Robert Swartz, Profesor y filósofo

Todos los estudiantes tienen talento, uno de los más importantes es aprender a averiguar las cosas por ellos mismos, esto es algo tremendamente importante. Y todos pueden aprender a hacerlo. La investigación muestra que entre el 92% y el 95% de lo que aprendemos en la escuela no afecta a la vida de los estudiantes una vez que la abandonan. Y, por supuesto, ahora que todo el mundo pide un cambio, necesitamos cambiar las cosas pero, ¿cómo podemos hacerlo?

La educación tradicional está orientada hacia la explicación del profesor y basada en la memorización. En este modelo los estudiantes tienen que aprender lo que el profesor está diciendo, recordarlo y responderlo en un examen. Eso también es pensamiento. Pero, aprender a memorizar cosas es una forma de pensamiento muy limitada. Eso significa que el aprendizaje acaba siendo muy superficial. Ya sabes, por ejemplo, si preguntas a los estudiantes, por ejemplo, en qué fecha fue la Revolución francesa… Efectivamente han aprendido la fecha de la revolución francesa. ¿Pero han aprendido realmente de qué iba realmente esa revolución?

Tomamos decisiones todos los días, resolvemos problemas, hacemos predicciones, seleccionamos la información que la gente nos proporciona y decidimos si la aceptamos o si la creemos y así actuamos en consecuencia. Otras a veces, sucede algo y tenemos que averiguar qué lo causó para decidir cómo resolverlo. Hacemos esas cosas todos los días. Comparamos y contrastamos información, y la mayor parte del tiempo, la gente no hace esos razonamientos de la forma adecuada. Pasan por alto algunas cosas y extraen conclusiones precipitadas. Nosotros intentamos ayudar a los estudiantes a que aprendan cómo pensar de una manera más hábil, con más atención y en definitiva, mejor.

En la escuela no enseñamos a los estudiantes a tomar buenas decisiones. Los profesores no lo hacen. Pero que no lo hagan no significa que los estudiantes no tomen decisiones. Significa que aprenden a tomar decisiones tomando en cuenta su realidad y ‘su mundo’. Y lo que más les influye es la publicidad. Y en la publicidad te enseñan imágenes de cosas que quieren venderte algo. Te cuentan todos los beneficios que tienen, suena tan bien, que dices: “¡Lo quiero!”.

Hoy en día los niños tienen acceso a internet, es algo fantástico que no tenían hace 20 años. Ahora pueden conseguir la información inmediatamente, y lo que hacen muchos estudiantes es buscar algo en Google, que les dará múltiples resultados. Y al entrar en uno les dará una información que ellos copiarán y llevarán a la escuela pensando que es lo que han aprendido. No piensan si lo que han copiado es verídico o no, si es real. Es muy importante ayudar a los alumnos a aprender a observar y juzgar. A pensar de manera crítica sobre la información que han conseguido y a tener una opinión propia sobre si la información puede ser aceptable y fiable. Cuando pasa eso, tienen una base mucho más sólida en su pensamiento y la información que adquieren es buena.

Creo que las escuelas que enseñan con el aprendizaje basado en el pensamiento tienen la oportunidad de enseñar a los padres esas estrategias. Y eso se aplica a las preguntas, por ejemplo ¿qué preguntas quieres intentar responder antes de llegar a una conclusión? No saques conclusiones precipitadas, piensa detenidamente. Así es como ayudamos a los niños. También podemos ayudar a los padres para que aprendan cómo hacerlo, para que en casa se conviertan en referentes. Los padres siempre lo son, no necesitan el aprendizaje basado en el pensamiento para conseguirlo. Muchos padres cuando sus hijos son adolescentes o cuando abandonan la escuela dicen: “No te olvides de pensar en las consecuencias de lo que vas a hacer”.

Razonar es un acto social. La mayoría interactuamos con gente, si un vecino nos dice que si vamos a un lugar no conduzcamos por una calle porque hay obras, asimilas la información y se te ocurre una idea diferente para llegar a tu destino. Creo que no es solamente una vergüenza, sino que además es una burla, que durante la mayor parte del siglo XX, en las escuelas se haya tratado a los estudiantes como individuos aislados. Se han centrado en su individualidad. Teníamos a estudiantes que no querían compartir lo que estaban haciendo, había mucha competencia, quién iba a sacar la nota más alta, etc. Y eso va en contra de todo esto porque cuando consigan un trabajo verán que se trabaja en equipo, y los equipos deben saber cómo dividir el trabajo, compartir ideas, desarrollar las ideas de los compañeros…

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Doctor en filosofía y Profesor de la Universidad de Massachusetts. Autor del método "Aprendizaje basado en el pensamiento". Su filosofía aboga por fomentar el razonamiento crítico, la cooperación, la toma de decisiones autónoma y la creatividad en la escuela.

Faqs

¿Cómo podemos ayudar a un niño a pensar mejor?

Primero, haciéndole saber que estas son cosas que va a utilizar durante su vida para hacer buenas elecciones y solucionar problemas. Por supuesto, la escuela quiere sacar lo mejor de ellos, ayudar a los estudiantes a utilizar estas habilidades de pensamiento para aprender mejor. Así que se logra un efecto doble, Hay mucha gente que promueve cosas acerca de pensar, aprender, etc. Pero, si juntamos todos los ingredientes, no se trata solo de aprender mejor, sino que estamos ayudando a los estudiantes a aprender de la mejor forma posible que pueden. Así es cómo se aprende.


Puedes ver el vídeo completo aquí.