menu

Aprendemos juntos

Rosan Bosch, diseñadora

Me molestaba mucho ver a mis hijos al volver a casa sin ganas de dibujar, ni leer. Hablando de la escuela como una cosa negativa, aburrida. Para mí fue ahí, en realidad, cuando empezaron las ganas de querer cambiar esto. Me fui a hablar con el profesor de mis hijos y me dijo: “Bueno, me gustaría mucho cambiar esto, pero no puedo. Tengo 30 niños, estamos en un aula solos y mi problema es que, aunque me gustaría diferenciar, en el aprendizaje, cuando hay algunos que están hablando molestan a los demás. Y es por eso, que tenemos que hacer más o menos lo mismo a la vez. Siempre habrá algunos niños que se aburran”. Pensé que yo con mis habilidades de diseñadora, de artista, podía ayudarles. Podía cambiar el entorno físico de su aula para que se pudiera trabajar con los niños de manera más diferenciada. Este fue el principio. Yo quería salvar a mis hijos, que conservaran sus ganas de explorar.

La creatividad no es algo que haga falta fomentar porque es algo que tenemos. Tú naces con creatividad, cada niño nace con creatividad, no solo los artistas son creativos, todos somos creativos. Lo que pasa es esto que la escuela está apagando esta creatividad. Entonces es más conservar esta creatividad, estimularla y ayudar a que crezca y que haya posibilidades en el entorno físico y en la organización, en el contexto social de una escuela. Que lo estimules, pero también que sientas que te lo permite.

La creatividad viene de algo muy básico, de tener la posibilidad de actuar sobre tus propias ganas, tu curiosidad, y tu motivación, que viene de dentro. El problema es que, si creamos espacios que en realidad fijan el uso, estamos con un profesor con los niños en un aula y que esta aula crea una situación de control, es una situación de control de los niños. Ellos no pueden moverse libremente, no pueden ir adonde quieran, no pueden trabajar con lo que les dé la gana, empezar a dibujar cuando el profesor está hablando, por ejemplo, por decir algo. Lo que hacemos con el diseño es que, en vez de pensar en un diseño de control, pensar en paisajes de aprendizaje. Y esos paisajes de aprendizaje se construyen a partir de aceptar que cada uno de nosotros somos distintos y necesitamos distintas situaciones físicas, de colores distintos, con materiales distintos, dependiendo de distintas situaciones que necesitamos para trabajar.

El primer profesor, es el profesor de toda la vida. El segundo profesor son tus compañeros, los otros niños. Y el tercer profesor es el entorno físico, porque en realidad te facilita descubrir cómo aprendes mejor. Y nosotros hoy en día decimos que lo más importante que tienen que aprender los niños en la escuela es aprender cómo aprender. Porque sabemos que un 65% de los niños que empiezan en Primaria van a tener un puesto de trabajo cuando salgan, que hoy en día no existe. Entonces, sabemos una cosa que tienen que aprender en la escuela: es aprender cómo aprender. Y para llegar ahí necesitan descubrir: ¿Cómo funciono yo? ¿Cómo me concentro? Cuando tengo que concentrarme muy profundamente, ¿cómo lo hago? Si yo tengo que trabajar contigo en un trabajo colaborativo, ¿qué hace falta en un entorno físico para que tengamos la mejor situación de trabajo colaborativo?, etc. Entonces, el tercer profesor es un entorno físico que ayuda al alumno, pero también al profesor, a aprender cómo aprender.

Se trata de la diversidad y de cómo configurarla. Yo creo que es muy fácil. Si permitimos unos entornos que están diseñados con diversidad, el entorno físico simplemente nos habla. Porque la verdad es que un espacio, un entorno uniforme, no permite la diversidad. Entonces, hay alguien que tiene que quedarse quieto porque si no molesta a los demás. En un entorno más diverso, también se trata de un sistema de organización de escuelas distinto. Porque es verdad que estas escuelas que son paisajes de aprendizaje no pueden funcionar si continuamos funcionando de la misma manera de antes. Si pones al profesor con sus 30 alumnos y que tiene que controlar las actividades de estos alumnos, al revés, no funciona. Tenemos que pensar cómo configuramos el tiempo del profesor con los alumnos. Y ahí entra el contexto, la palabra “autonomía”, la independencia, el trabajo por proyectos, el trabajo por retos. La verdad es que, en una escuela tradicional, sobre todo estamos controlando el movimiento físico del cuerpo de los niños. En el futuro queremos que este mismo niño, cuando sea adulto, sepa muy bien cuándo quedarse y cuándo irse. Que sepa muy bien manejar un aprendizaje independiente. Si no les damos un poco de esta independencia a los niños ahora, ¿cómo van a aprender cómo manejar esta independencia de adultos?

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Directora de un estudio de arquitectura con su nombre, y diseñadora de interiores. Rosan Bosch ha creado espacios innovadores en la escuela con el objetivo de mejorar el entorno de aprendizaje. Autora de libros como “Diseñar un mundo mejor empieza por la escuela”, también ha participado en proyectos similares en hospitales o bibliotecas.


Faqs

¿Cuál es la principal lección que has aprendido en tu carrera?

Sobre todo debemos preguntarnos por qué hacemos las cosas y por qué no lo hacemos mejor. En las escuelas a día de hoy metemos a todos estos niños de nuestra sociedad en un entorno físico que sabemos que apaga el aprendizaje. Sabemos que está mal para los niños. No es una duda. Hay bastantes pruebas que nos dicen que este contexto hace que no aprendan o aprendan muy poco. Que es, en realidad, malo para el aprendizaje. Segundo, tenemos un sistema escolar que va a desarrollar niños que siempre van a coger los desafíos fáciles para tener buenos resultados. Porque tenemos un sistema con test, con pruebas que están invitando a los niños a no fallar por emprender esto. Entonces, sabemos que un entorno uniforme, un entorno que no permite la individualidad, la diversidad, está desmotivando, y sabemos que la desmotivación ahora hace abandonar la escuela a una tercera parte de los jóvenes en Secundaria. Hay muchas cosas que sabemos que están mal y no lo mejoramos. Es difícil, pero no cambiar no es una opción, porque hace daño a nuestros niños. Y no me imagino que haya una madre ni un padre que tengan hijos y no quieran lo mejor para ellos. Entonces, yo me pregunto por qué. ¿A qué esperamos? ¿Por qué no cambiamos más rápido? Empecemos ahora, ya.


Puedes ver el vídeo completo aquí.