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Aprendemos juntos

Santiago Moll, Profesor de Secundaria

Podríamos hablar de tres grandes generaciones en cuanto a tecnología digital. La primera iría aproximadamente desde finales de los 60 hasta 1980 aproximadamente y es la que ha venido a llamarse la generación X. A partir de aquí, viene otra generación que es la generación que iría aproximadamente entre los años 1980 y 1994, esta es la generación llamada generación Y o de los millennials. Aquellas personas que han nacido con la tecnología y otras como nosotros que debemos adaptarnos a ella. Y, por último, la última generación, la generación, por supuesto, de tu hijo sería la que denominamos como generación Z. Empezaría aproximadamente en España hacia el año 1994, que sería cuando se da ese boom de Internet o también una especie de democratización de la red. E iría del 94 hasta nuestros días y es muy difícil establecer unas características para una generación tan diversa como la de tu hijo. Creo que lo que define a esta generación, del Snapchat, del YouTube, de Instagram, es que ha nacido en el mundo audiovisual. Llegará un punto que la dicotomía entre nativos e inmigrantes va a perder su sentido y en un futuro, tendremos que centrarnos más en hablar de la competencia digital que tendrán estas generaciones.

La jerga digital tiene unas características muy concretas. Muchas de estas palabras, proceden del inglés, son anglicismos, tienen como una característica recurrente el hecho de que sean palabras muy efímeras, que aparecen o desaparecen porque se hacen virales a través de un influencer o de las redes sociales. Y también son palabras o expresiones muy breves, son palabras, muchas de ellas, apocopadas, es decir, que solamente se coge un fragmento de la palabra. Y también se utilizan mucho los acrónimos. El vocabulario también forma parte de nuestro lenguaje, define nuestra forma de ser y define a tu hijo y a mis alumnos. Y creo que hay que tenerlo muy presente.

Cuando hablamos de competencia digital, básicamente se refiere al uso que hace una persona de la tecnología en busca de un aprendizaje significativo. Se habla de cinco grandes competencias. La primera se centra en aspectos relacionados con la información, y la alfabetización. El segundo, que me parece también muy interesante, es la comunicación, de qué manera nos comunicamos los unos con los otros a través del uso de la tecnología. En tercer lugar la creación y también la curación de contenidos. Y, por último, los dos últimos aspectos competenciales tendrían que ver con la seguridad digital y el de la resolución de conflictos. Estas cinco grandes competencias deben convertirse, no solo para los docentes, sino también para nuestros estudiantes, para la sociedad en general, en la hoja de ruta que marque la sociedad digitalizada de nuestros días.

Para mí, innovar es cambio, es transformación, es riesgo, es aprender del error, es aprender del otro. Y creo que la innovación tiene que partir, sobre todo, de aspectos relacionados con el liderazgo, de aspectos relacionados con la metodología y, por supuesto, como apasionado de la educación emocional, de la educación emocional y de las competencias emocionales y cómo no, de la competencia digital.

Desde el punto de vista educativo, los dispositivos electrónicos deben ser capaces de ayudarnos a enseñar más y mejor. Existen a día de hoy cuatro grandes tipos de aprendizajes, que se llaman “aprendizajes electrónicos”. Por ejemplo, el aprendizaje online. Y luego tenemos también los dos que, para mí, son verdaderamente interesantes; uno sería el mobile learning, es decir, el aprendizaje a través de dispositivos móviles, como, por ejemplo, smartphones y tabletas; y cómo podemos incorporar estos dispositivos electrónicos en las aulas para facilitar el aprendizaje y, por último, uno muy curioso que del cual también se está hablando a día de hoy, que es el que se llama “aprendizaje ubicuo”.

Hay que empezar haciendo una distinción entre el mal uso, el abuso y la adicción de estas tecnologías o de los dispositivos electrónicos. Cuando hablamos del concepto de mal uso, hablamos de un concepto ocasional, por ejemplo, un mensaje de WhatsApp poco acertado, un comentario en alguna red social, pero estamos hablando de un caso anecdótico. Claro, cuando el mal uso se transforma en un abuso, ahí es cuando sí que, tanto formadores, educadores y como padres, debemos estar alerta a lo que está pasando. Llega un punto en que la línea que separa el abuso de la adicción, a veces, es muy delgada. Por ejemplo, estando con el móvil o jugando con alguna videoconsola. Aumentan las discusiones, aparecen las mentiras, hay una disminución drástica del rendimiento escolar y hay una reclusión en las habitaciones. Hay una disminución de la vida social relativa a los amigos y también a la vida familiar, cada vez se comparten menos experiencias comunes, hay trastornos de alimentación, hay trastornos de sueño, son muchísimas señales, por supuesto no salen todas juntas, que nos da ese paso del abuso a la adicción. No existen las adicciones, lo que existen son los adictos. Y cuando llegamos a ese punto donde verdaderamente hay una adicción, por supuesto a quien debemos ir es a un profesional. Pero yo creo que estamos hablando de casos extremos, yo creo que nos movemos hoy en día entre el mal uso y el abuso. De ahí la importancia de esa educación digital y del querer aprender en qué consiste para dar lo mejor a las personas que tanto queremos, a tu hijo o a mis estudiantes.

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Profesor de secundaria, y autor del libro 'Empantallados. Cómo convivir con hijos digitales'. También tiene el blog educativo 'Justifica tu respuesta', Santiago Moll, apuesta por un uso responsable de la tecnología para mejorar las competencias digitales aplicadas a la educación.


Faqs

¿A qué acuerdos podemos llegar con nuestros hijos para el uso del móvil?

Hay que conocer en todo momento las contraseñas. También tener un control del historial de navegación. Hacer un buen uso, ver hasta qué punto es necesario llevarlo al colegio. Tiene que haber momentos de desconexión, donde el móvil no forme parte de un miembro más de nuestro cuerpo. Ser respetuoso en las redes sociales o en la mensajería instantánea como WhatsApp, vigilar aquellas páginas que tengan relación con un contenido inapropiado. Son pautas muy concretas, muy claras, muy breves y creo que puede ser un magnífico punto de partida para poder trabajar de manera afectiva las normas dentro de un entorno familiar.


Puedes ver el vídeo completo aquí.