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Aprendemos juntos

Victor Küppers. Profesor y escritor

A mis hijos siempre les he machacado tres conceptos. El primero es el desarrollar la bondad, el ser buenas personas. En la vida el talento es importante, el dinero es importante, el trabajo que tienes, pero es mucho más importante ser buena persona. Es incompatible ser buen profesor y mala persona o ser buena pareja y mala persona. El segundo consejo que les doy es no perder nunca la alegría. La alegría ayuda mucho, pero la alegría no es ser gracioso, es ese concepto de la alegría de vivir. Uno tiene que intentar vivir alegre, porque no es un tema genético, se aprende, se desarrolla, y se aprende viendo lo positivo antes que lo negativo. Cuando uno es alegre, las relaciones con los demás funcionan mejor, te enfadas menos, uno asume que la vida tiene cosas que nos gustan y cosas que no nos gustan. Hay personas que luchan por vivir con alegría, por quejarse menos, por valorar lo positivo. Y la tercera y última cosa que les digo es que, cuando tengas un trabajo, cuando estás trabajando, no se trata de hacer cosas extraordinarias, se trata de hacer de manera extraordinaria las pequeñas cosas ordinarias.

Hay que luchar contracorriente para vivir con ilusión, con alegría, y es mucho más difícil. Es mucho más difícil es ser optimista que pesimista. Pero es un esfuerzo, es una lucha que vale mucho la pena. ¿Cómo se consigue ser más alegre y optimista?. Primero, siendo consciente de que es una elección. Hay personas que están comprometidas, que tiene ganas de vivir con alegría, y fallan una vez y siguen, fallan una vez y se vuelven a levantar. Hay personas que, pese a todos los problemas personales y profesionales, siguen sonriendo, siguen trabajando con alegría, siguen trasmitiendo ilusión, y a las seis de la mañana. ¿Qué hacen esas personas?, porque si lo hacen algunas, lo podemos hacer todos.

Nunca hay que perder la esperanza, nunca. Cuando uno pierde la esperanza, se ha acabado. Es verdad que la sociedad que hemos creado las generaciones anteriores es una sociedad complicada, difícil, que no ayuda nada a las personas jóvenes, pero uno no puede perder nunca el ánimo. Piensa que cuando pierdes el ánimo, pierdes lo mejor que tienes. Hay una fórmula que dice que tú vales tus conocimientos, tú vales tu habilidad o experiencia y tú vales tu actitud o manera de ser. Pero la actitud multiplica, es decir, la diferencia entre el grande y el mediocre está en la actitud, en la manera de ser. Cuando tú te desanimas, tú no pierdes conocimientos, tú no pierdes experiencia, alguien puede estar muy desanimado pero sigues aprendiendo. Cuando te desanimas, pierdes lo mejor que tienes que es tu actitud, es tu manera de ser. Cuando tú te desanimas pasar de ser una persona absolutamente estratosférica, a ser una persona del montón, de ser un profesional brillante a ser una profesional mediocre. La vida es estado de ánimo. ¿Cuál es el trabajo de las personas que somos profesores o las personas que tenemos un poco más de suerte y en este momento no tenemos ningún drama, ningún problema grande? Ayudar a los demás a no perder el ánimo. Este es uno de los trabajos importantes que tiene un profesor. También hay que plantearse cuál es tu objetivo en la vida, qué es lo que te motiva, porque hay muchas personas jóvenes que están confundidas, y educar también quiere decir dar luz sobre cuál es el sentido que puede tener tu vida. Yo siempre he pensado que la felicidad en la vida es encontrar el sentido, y cada uno tiene el suyo, lo que se llama la vocación. Esto también es un trabajo de los profesores, ayudar a sus alumnos a encontrar cuál es su vocación.

Una actitud que me gustaría que tuvieran mis hijos es la amabilidad. Hay un mecanismo que tenemos todos los seres humanos que es indiscutible, tú haces algo bueno por los demás y tú te sientes bien, eso es innegable. Todo el mundo que se haya dedicado a alguna labor de voluntario sabe que es muy gratificante porque haces algo por los demás. Cuando eres amable te cambia el carácter, eres mucho más alegre, pero, es que aparte de que tú estás mejor, aparte de los demás están mejor y que es gratis, ser amable tiene una cuarta ventaja enorme. Es que te obliga a intentar ser la mejor persona que puedes llegar a ser. Porque cuando quieres ser amable, a veces tienes que escuchar a unas personas, a veces tienes que aguantar una puerta, a veces tienes que acompañar, a veces tienes simplemente que estar. Hay que desarrollar la paciencia, hay que ser generoso.

Yo creo que una sociedad no es rica porque tenga petróleo bajo las piedras o gas. Una sociedad es rica por la calidad humana de las personas que la forman. Necesitamos futuras generaciones que cambien la sociedad, y se cambia con educación. La educación es cuando alguien utiliza «por favor» y «gracias», que son dos palabras que las quitaran del diccionario por falta de uso.

Las relaciones se cuidan cariño y tiempo. Hay una regla que se cumple siempre en las relaciones humanas, que es de sentido común pero que olvidamos, planta que no riegas, planta que palma. Pues en las relaciones ocurre lo mismo, con nuestros hijos, con nuestra pareja, con nuestros amigos… Lo que no cuidas, palma. Necesitamos reivindicar el afecto, la ternura en las relaciones con las personas que más queremos, y luego es tiempo. Tiempo, y si alguien dice que no tiene tiempo para dedicar a sus hijos, es que no es verdad. Básicamente, hay una estadística que es oficial que dice que en este país la media de televisión por persona y día es de cuatro horas, por persona y día cuatro horas. Pues hay quien dice que no tiene tiempo. Es nuestro trabajo, como padres y profesores, educar, y educar se hace con cariño, mucho cariño, y tiempo, mucho tiempo. Porque aquello de: «yo poco tiempo, pero de calidad», es un cuento chino, que alguien se inventó para tener la conciencia tranquila, y si no coge una planta y le pones dos gotas al mes, de máxima calidad, palma igual.

El papel de un líder es el de influir, es el de inspirar, es el de transmitir, es el de contagiar, es el de ilusionar, es el de motivar, es el de ayudar, y eso tiene que ver con lo que transmites como persona. Cuando influyes en los demás, todos tenemos dos tipos de comportamiento, todos tenemos un comportamiento normativo. Es lo que hay que hacer para no tener problemas, normativo es que a clase no se viene con chanclas, normativo es que el que conduce autobuses tiene que parar en las paradas establecidas. Y luego, todos tenemos un comportamiento que se llama espontáneo. Espontáneo es lo que haces porque te da la gana. Cuando un conductor de autobús, entre dos paradas, ve que hay una persona que se ha perdido la parada anterior y está corriendo, y decide frenar para esperarla, eso no es normativo, eso es espontáneo, lo hace porque al conductor le da la gana. Lo que hay que conseguir cuando uno es líder es que las personas den el normativo y den también el espontáneo. Al final, el trabajo de un líder es sacar lo mejor que llevan las personas. Tu trabajo como profesor es intentar sacar lo mejor que llevan los alumnos dentro, ayudarles a que saquen lo mejor, y eso requiere tratarlos uno a uno, por eso es un trabajo tan difícil el de profesor. La esencia para ser buen líder es tener pasión por ayudar.

Aprendemos juntos

Un proyecto de educación para una vida mejor.

Biografía

Doctor en Humanidades y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, profesor universitario y formador. Autor de libros como "El efecto Actitud" y "Vivir una vida con sentido". Es un gran experto en la psicología positiva y defensor de la actitud como un factor esencial tanto en la educación, como en la vida en general.

Faqs

¿Algún consejo práctico para comunicarnos mejor?

Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti, es así de simple. Sonríe, es muy importante. Nos gusta ver personas agradables. Sé honesto, porque, al final, transmites la persona que eres. Sé una persona que escucha. Sé una persona agradecida, que valora a las demás, que no tenga prejuicios. Sé tolerante con la opinión de los demás, no todos tenemos que estar de acuerdo. Me paro en escuchar, yo creo que es la más importante, porque, además, es la que más cuesta. A las personas nos encanta que nos escuchen, pero ¿por qué? Porque, cuando uno te escucha, tú te sientes importante, te sube la autoestima, te sientes comprendido, valorado, que es lo que queremos todos, y nos cuesta mucho escuchar. Primero, porque vamos siempre con prisas, y también porque hay gente que se enrolla mucho. No nos gusta que nos corten, que nos interrumpan, que nos peguen el rollo, nos gusta que nos escuchen. ¿Tú quieres llevarte bien con alguien? Escucha, escucha. Pero es un esfuerzo enorme, porque implica ser generoso, implica no pensar en mí, sino pensar en ti.


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