Pruebas necesarias durante el embarazo

Toda la información que debes conocer sobre las revisiones de la embarazada

Información proporcionada por Sanitas

Enhorabuena: el test ha dado positivo. ¡Estás esperando un bebé! Ahora, tienes que cuidarte mucho y evitar cualquier cosa que pueda perjudicar al bebé que se está formando en tu interior.

Para controlar el desarrollo del feto y el bienestar de la embarazada, a se realizan diferentes pruebas médicas en el embarazo. Por lo tanto, hay que pedir cita cuanto antes con el médico, para que confirme el embarazo y mande las primeras pruebas.

1. Una visita al ginecólogo al mes

En la primera cita, el ginecólogo te mandará una analítica de sangre y orina muy completa para confirmar el embarazo, conocer tu estado de salud, descartar enfermedades infecciosas como: VIH, Hepatitis B o sífilis, y comprobar si has pasado la rubeola y la toxoplasmosis (una enfermedad leve para los adultos, pero muy grave para el feto en formación) y una citología para descartar infecciones vaginales.

En la Seguridad Social, habitualmente, hay que pasar por el médico de familia para citarse con el ginecólogo que llevará el embarazo. Para ganar tiempo, el médico suele mandar estos primeros análisis de sangre y también la citología (que hace la matrona del centro de salud).

Tanto si vais por la sanidad pública como por la privada, una vez confirmado el embarazo, el ginecólogo realizará una exhaustiva historia clínica para conocer vuestros antecedes y si existe alguna condición especial que haya que tener en cuenta (diabetes, problemas cardiacos, enfermedades graves, etc).

Después, te recomendará tomar los suplementos que considere necesarios: ácido fólico (si no lo estabas tomando ya), y hierro o yodo si tuvieras deficiencias. Después de esta primera visita, acudiréis al ginecólogo frecuentemente para que realice el seguimiento del embarazo. En todas las visitas, el especialista controlará la tensión y el peso de la madre y resolverá las dudas que surjan sobre el embarazo y los cuidados necesarios. En la sanidad privada las revisiones son mensuales.

En la Seguridad Social se pueden espaciar un poco más dependiendo de la comunidad autónoma, e incluso del hospital al que se pertenezca, pero se suele complementar el seguimiento con la matrona del centro de salud.

¿Qué es Baby Planner?

BBVA Baby Planner te acompaña antes, durante y después de tener a tu bebé

2. Como mínimo, tres ecografías

Las ecografías son muy útiles para controlar el desarrollo del bebé y su bienestar dentro del útero. Son pruebas no invasivas que no tienen ningún efecto negativo sobre el feto, por lo que se pueden realizar todas las que el médico considere necesarias.

En la Seguridad Social los protocolos establecen un mínimo de tres ecografías, una por trimestre, aunque se realizan más si son necesarias. En los seguros médicos privados el control ecográfico suele ser más frecuente. Algunos médicos hacen ecografías todos los meses. Además, se suele hacer una ecografía para confirmar el embarazo.

En todas las ecografías se mide el tamaño del bebé, se valoran sus movimientos y latidos, la cantidad de líquido amniótico, la posición de la placenta y se calcula la fecha probable de parto.

Ecografía del primer trimestre: Hacia la semana 12

En esta ecografía, que suele ser vaginal, se comprueba si hay más de un bebé y se mide el pliegue nucal del feto para valorar el riesgo de anomalías cromosómicas.

Ecografía del segundo trimestre: En la semana 20 de gestación

Se observan los órganos internos del feto para comprobar que el bebé se está desarrollando bien. Normalmente se puede descubrir el sexo de bebé, si está en una postura que deje verlo.

Ecografía del tercer trimestre: Alrededor de la semana 34

Se vuelve a valorar el crecimiento del feto y se mira su posición de cara al parto. Si está de nalgas o atravesado, se suele hacer otra ecografía más adelante para ver si se ha colocado boca abajo.

3. Ecografías especiales

Hay otro tipo de ecografías reservadas para situaciones especiales:

Ecografía 3D o 4D

Se utilizan como complemento a las tradicionales. Las dos permiten ver al feto con volumen, y las 4D, además, en movimiento. Con ellas se pueden detectar problemas en la piel o deformidades del labio leporino, pero no aportan información sobre otras anomalías que detectan las ecografías normales. Son muy emocionantes para los futuros padres, porque pueden ver a su bebé de una forma mucho más precisa.

En la Seguridad Social se usan en algunos hospitales, y siempre que se considere necesario. Algunos seguros privados incluyen las ecografías en 3D, pero la 4D se debe pagar a parte.

Ecografía con tecnología Doppler

Se realiza cuando es necesario observar la circulación en el feto, el cordón umbilical y el útero, ya que permite detectar problemas cardiacos o de circulación de la sangre.

4. Analíticas

Durante el embarazo se realiza como mínimo un análisis de sangre y orina por trimestre.

Además, hay unas analíticas especiales para detectar posibles problemas:

Test de Coombs:

Si la madre es Rh negativo y el padre Rh positivo, en el primer análisis de sangre se comprueba si el feto tiene anticuerpos en la sangre contra el Rh positivo. La prueba se vuelve a repetir más adelante por si hubiera creado anticuerpos y, además, por precaución, en la semana 28 de embarazo se le pone a la madre una gammaglobulina anti D, que se repite después del parto si el bebé es Rh + para proteger embarazos posteriores.

Test de O’Sullivan:

En la semana 24 de embarazo se hace un análisis de sangre especial para valorar la concentración de azúcar en sangre y detectar a tiempo una diabetes gestacional que podría ocasionar problemas en el feto. Si el test da positivo, se hace una curva de glucemia (sobrecarga oral de glucosa) para confirmar el diagnóstico.

Todas estas pruebas están incluidas en la sanidad pública y en los seguros privados de salud.

En la Sanidad Pública los protocolos establecen un mínimo de tres ecografías, una por trimestre. En los seguros médicos privados el control ecográfico suele ser más frecuente.

5. Diagnóstico prenatal

Una de las cosas que más preocupa a los futuros padres es la posibilidad de que su bebé sufra alguna alteración genética. Entre la semana 10 y 14 se realizan unas pruebas de diagnóstico prenatal para calcular si hay riesgo y si conviene hacer otras pruebas invasivas (como la amniocentesis).

En el análisis de sangre del primer trimestre se mide la cantidad de ciertas hormonas y proteínas relacionadas con algunas anomalías cromosómicas como el síndrome de Down.

Los resultados se valoran junto con la ecografía del pliegue nucal y las circunstancias personales de la madre, como la edad. Si el riesgo es alto, el médico puede aconsejar la amniocentesis (entre las semanas 14 y 18).

Antes de tomar esa decisión, en las aseguradoras privadas se puede realizar otra prueba no invasiva, con un coste adicional: el test prenatal no invasivo que, a través de un análisis de sangre, detecta el Síndrome de Down y otras anomalías como el síndrome de Patau o el síndrome de Edwards. Esta prueba de ADN fetal en sangre se ofrece ahora en algunos hospitales públicos.

6. Pruebas antes del parto

Unas cuatro semanas antes de la fecha prevista de parto, hacia la semana 36 de embarazo, se le realiza a la madre un cultivo vaginal y rectal para descartar la presencia de una bacteria llamada estreptococo agalactiae. Si existe, se da antibiótico a la madre durante el parto para evitar que el bebé pueda coger una infección.

Hacia la semana 40 (en la Seguridad Social) o a partir de la 37 (en el seguro privado), se empiezan a controlar las contracciones en la madre y el latido cardiaco del bebé de forma semanal con una técnica llamada monitorización.

El embarazo suele durar 40 semanas, pero entra dentro de la normalidad que el bebé nazca entre la semana 37 y la 42. Lo ideal es que venga al mundo de forma natural, pero si en la semana 42 no ha dado signos de querer salir se programa la inducción al parto.

Seguro Salud BBVA