Revisiones del bebé en el pediatra

Todo lo que necesitas saber de las visitas al médico con tu hijo

Información proporcionada por Sanitas

Si hay algo que preocupa a los padres, es la salud de sus hijos. Por ello, desde que nace el bebé, el pediatra es una figura clave para la familia. Él resolverá vuestras dudas y os orientará sobre cómo tratar a vuestro hijo, además de supervisar su desarrollo.

Para comprobar que el niño evoluciona bien, hay que llevarle al pediatra periódicamente, aunque no esté malito. Es lo que se conoce como revisiones del niño sano.

Durante los dos primeros años de vida estas revisiones son más frecuentes, porque los cambios que se producen son más rápidos y si existe un retraso madurativo o surge una complicación es importante detectarla y tratarla cuanto antes.

Cumplidos los dos años, las revisiones se realizan cada dos o tres años aproximadamente hasta los 14 años.

Igual que ocurre con los calendarios de vacunación, en la Seguridad Social los calendarios de revisión del niño sano son diferentes en cada comunidad autónoma, aunque siguen criterios similares a la hora de valorar al niño. Por ello, lo mejor es que consultes el calendario que seguirá tu hijo en tu centro de salud.

Revisiones de 0 a 2 años

Durante los dos primeros años de vida, las revisiones se centran especialmente en el desarrollo psicomotor del bebé (por ejemplo, cuándo empieza a girar la cabeza, a coger cosas con sus manitas, etc.), la prevención de enfermedades infecciosas y congénitas y la relación entre los padres y el bebé.

En cada revisión, el pediatra mide y pesa al bebé y comprueba el diámetro del perímetro craneal para calcular sus percentiles (curva de crecimiento), que indican cómo evoluciona en comparación con otros niños o niñas de su mismo sexo y edad.

Una vez que recibáis el alta en el hospital, tras haber dado a luz, conviene que visitéis al pediatra en la primera semana para que conozca al bebé y abra su historia clínica. En ella anotará los detalles del parto, los antecedentes familiares de enfermedades, los resultados de las pruebas realizadas en el hospital y el tipo de alimentación que toma (lactancia materna o artificial).

En esa primera visita, el pediatra osdará los primeros consejos y hábitos saludables tanto para el bebé como para vosotros.

La segunda revisión tiene lugar en el primer mes de vida. Además de pesar y medir al bebé, el pediatra realiza una exploración física para comprobar que todo se desarrolla correctamente y valora el estado neurológico y psicomotor. También revisa especialmente las fontanelas, los ojos y los oídos para descartar cualquier problema.

La tercera revisión se realiza a los 2 meses. En esta visita se administran las vacunas que toquen según el calendario de cada comunidad autónoma. De nuevo el pediatra revisa exhaustivamente al bebé, le pesa y le mide y comprueba sus reflejos.

Las siguientes revisiones se realizan a los 4 meses, 6 meses, 12 meses, 15 meses y 18 meses, normalmente coincidiendo con el calendario vacunal. En todas ellas se comprueban las medidas del bebé en la curva de crecimiento, que los oídos, vista y reflejos están evolucionando correctamente y que el desarrollo psicomotor del bebé es adecuado.

La Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría recomiendan alimentar al bebé exclusivamente con lactancia materna a demanda hasta el sexto mes de vida y mantenerla junto con otros alimentos hasta los dos años. Cuando el bebé empiece con la alimentación complementaria, a partir de los seis meses, el pediatra osdará pautas para introducir los nuevos alimentos.

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Revisiones 2 a 5 años

Durante este período las revisiones suelen realizarse a los 2 y 4 años. En esta etapa, además de administrar las vacunas correspondientes del calendario, las revisiones se centran especialmente en:

  • Detectar problemas de desarrollo, tanto físicos como de lenguaje. A esta edad se hace hincapié en la capacidad de lenguaje y la pronunciación. Si se detecta una dificultad, se puede derivar al niño a un logopeda.
  • Defectos sensoriales, alteraciones en la percepción visual, auditiva, táctica u olfativa.
  • Establecer hábitos básicos de salud e higiene.

Revisiones de los 6 a los 14 años

Durante estos años es importante asentar en el niño unos hábitos adecuados de alimentación, higiene, conducta y sueño, de cara a la llegada a la adolescencia. Lo habitual es visitar al pediatra cada dos-tres años aproximadamente.

A los 6 años, se administran las vacunas que corresponden del calendario vacunal. La revisión se centra sobre todo en valorar la agudeza visual, el desarrollo psicomotor y del lenguaje, y los hábitos alimenticios del niño.

A los 8-9 años, se suele realizar una revisión más general que puede incluir la medición de la tensión arterial yuna auscultación cardiopulmonar. El pediatra dará al niño consejos de alimentación y hábitos saludables. Puede ser un buen momento para iniciar la educación sexual, explicar la menstruación a las niñas y resolver dudas.

A los 12 años, vuelve a tocar vacunación. A esta edad, el pediatra realiza una exploración física muy completa para valorar el crecimiento del niño y el desarrollo a la pubertad, prestando especial atención al aparato locomotor y a la salud bucodental. Además, el médico preguntará al niño por sus hábitos sociales y de ocio para valorar posibles riesgos psicosociales.

La última revisión del pediatra se suele realizar en torno a los 14 años, en la que el pediatra realizará una exploración física completa y exhaustiva, para valorar el desarrollo general del niño y su madurez sexual. Toca vacunación según calendario.

Seguros de salud privados familiares

Todas estas revisiones y controles se pueden realizar en la Seguridad Social o a través de un seguro médico privado si se cuenta con él.

  • En las aseguradoras privadas no es necesario acudir al pediatra para citarse con un especialista.
  • En muchos seguros médicos existe un teléfono de asistencia de 24 horas para resolver dudas o realizar consultas.
  • Los seguros privados ofrecen otros servicios complementarios relacionados con el desarrollo del niño: logopeda, foniatra, psicólogo, etc.
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