Trabajar desde casa: otra forma de conciliar

Compaginar la vida laboral con el cuidado del bebé sin tener que reducir tus ingresos

Marta Rubio. Periodista.

A todos los padres nos resulta difícil dejar a un bebé de apenas cuatro meses al cuidado de otra persona, ya sea en la guardería, con una canguro o con los abuelos. El problema es que las principales medidas de conciliación que contempla la ley (excedencia y reducción de jornada) conllevan una reducción de los ingresos y no todo el mundo puede permitírselo. Una solución para conciliar trabajo y familia puede ser trabajar desde casa.

Con el auge de las profesiones liberales y las modernas tecnologías de comunicación, ahora muchos padres y madres son autónomos y compaginan la paternidad o la maternidad con el trabajo desde casa.

Por otro lado, algunas empresas facilitan el teletrabajo a sus empleados. Según un estudio publicado en febrero de 2017 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound, en España ofrecen esta opción un 13% de las empresas.

Quizá sea el momento de informarte de si en tu empresa existe esta posibilidad y si no la hay, de plantearla. Todo es intentarlo.

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Una hora de permiso de lactancia

El padre o la madre pueden coger una hora de permiso de lactancia dentro de la jornada laboral, o dos medias horas dentro de la jornada o reducir su jornada en media hora a la entrada o la salida hasta que el niño cumpla 9 meses.

La mayoría de los padres suelen optar por la reducción de jornada de media hora a la entrada o la salida. La hora de permiso (o las dos medias horas) interesa, sobre todo, si el bebé se encuentra en un lugar cercano al trabajo y a la madre le da tiempo a alimentarle o si el padre u otra persona puede acercar al bebé al trabajo para que la madre le dé el pecho durante este descanso.

El permiso se disfruta tanto si se da lactancia natural como artificial, pues se entiende que es para el cuidado del niño.

Cómo organizarse para trabajar en casa

Trabajar desde casa tiene muchas ventajas, pero también puede tener algunos inconvenientes si uno no se organiza bien o no saber poner límites.

No basta con estar en casa y trabajar allí, sino que hay que establecer unas normas para que todo el entorno -compañeros de trabajo, pareja, hijos, familiares e incluso amigos- respete el tiempo de trabajo y la opción beneficie a todos los implicados (empresa, trabajador y familia).

1. Fijar un horario e intentar respetarlo

  • Es aconsejable que cada día esté organizado de la forma más previsible posible. Fija horarios para cada tarea (alimentar y vestir al bebé, hacer la comida, trabajar…), teniendo en cuenta que con un bebé surgirán imprevistos y hay que atenderlos.
  • Lo ideal es hacer las tareas de la casa antes o después del horario fijado para trabajar, pero no dentro de este. No es muy operativo responder a un e-mail mientras se cocina o se vacía la lavadora. Si se hacen dos cosas a la vez, es posible que alguna no salga bien.
  • Conviene aprovechar las siestas del bebé para realizar las tareas que exijan mayor concentración. Siempre se rinde más si se lleva un rato dedicado a la misma tarea.

2. Pedir al entorno que respete tu horario laboral

Hay que dejar claro al entorno (familia, amigos) que es fundamental que respeten tu horario de trabajo.

  • El hecho de que estés en casa no significa que estés disponible para recibir visitas a media mañana o dedicarte a hacer recados. Explícales que no podrías hacerlo si trabajases fuera y que trabajando en casa ocurre lo mismo.
  • Si tienes niños mayores, que ya entienden, conviene explicarles que el hecho de que ahora trabajes en casa no significa que estés disponible al cien por cien todo el rato. Cuéntales que has decidido trabajar en casa para poder cuidar mejor de la familia, pero que tienes que hacer el trabajo que antes hacías fuera y necesitas concentrarte.

3. Trabajar las horas justas

El estudio de la OIT también señala que las personas que trabajan en casa tienden a alargar su jornada laboral. Hay que intentar ajustarse en la medida de lo posible a un número de horas y, sobre todo, hacer los descansos necesarios, por ejemplo, para salir de paseo con el bebé.

4. Tener un espacio exclusivo para trabajar

Aunque la casa sea pequeña, conviene reservar un espacio exclusivo, cómodo y con buena iluminación, para realizar el trabajo y dejar ahí el material y los documentos. En un espacio propio te concentrarás mejor. 

Puedes tener al bebé contigo tumbado en una hamaquita y más adelante, cuando se mantenga sentado, en un parque o corralito con juguetes para que esté entretenido.

5. Ponerse ropa de trabajo

Al trabajar en casa se corre el peligro de terminar trabajando en pijama y comer cualquier cosa para salir del paso. No hace falta ponerse traje, pero es bueno para la autoestima vestirse con ropa de calle y también para que los demás tomen en serio tu trabajo.

6. Tener cuidado de no aislarse

Tanto tiempo metido en casa con un bebé puede hacer que peligre la "relación con los adultos". Conviene turnarse con la pareja para poder realizar actividades fuera de casa y reservar un tiempo diario solo para uno mismo.

Cumplir todos estos objetivos no es fácil. El bebé tendrá días tranquilos y días más inquietos en los que demandará más tu atención y su cuidado es lo primero. Es posible que algunos días tengas que trabajar a deshora, incluso de noche para poder concentrarte bien. Pero, a cambio, piensa que estás viendo crecer a tu bebé. Tener cerca a tu hijo es el mejor estímulo para trabajar.

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