Cómo y dónde invertir mi dinero

La estrategia de inversión depende de factores como el plazo de la inversión o el perfil de riesgo del inversor

¿Qué hacer con el dinero que ahorramos? Esta es una cuestión que para muchas personas no es fácil respuesta. Dado que la inflación ha comenzado la senda de retorno a tasas normalizadas (el objetivo de inflación del Banco Central Europeo son niveles en el entorno del 2%), optar por guardar el dinero sin más no nos llevaría a otra cosa que a empobrecernos paulatinamente, dado que la inflación irá mermando paulatinamente el poder de compra de nuestro dinero.

Aquí emerge con fuerza la diferencia entre ahorrar (el acto de acumular dinero) e invertir (buscar el mayor rendimiento posible al dinero que acumulamos dentro de unos parámetros de plazos, perfil de riesgo, etc).

Para determinar dónde conviene invertir nuestro dinero vamos a analizar los componentes principales en todo proceso de planificación financiera.

Plazo de la inversión

El horizonte temporal es una variable de máxima importancia a la hora de determinar cómo canalizamos las inversiones.

Si el objetivo de ahorro se encuentra temporalmente cercano al momento de realizar la inversión, hay que eludir decantarse por activos de riesgo, volátiles en cortos plazos y optar además por vehículos de elevada liquidez. En este caso son recomendables productos como depósitos o fondos de inversión.

Si por el contrario nos planteamos invertir a largo plazo o muy largo plazo, como por ejemplo con el objetivo de planificar la jubilación, podemos optar por productos que incurran en mayores riesgos pero que opten a rentabilidades más elevadas. Además, en este caso la liquidez es una variable menos crítica, ya que la previsión es no disponer del capital en un largo periodo de tiempo. En este caso podemos optar por seguros de ahorro, planes de pensiones, planes de previsión asegurados o inversión directa en bolsa.

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Perfil de riesgo

El perfil de riesgo se encuentra estrechamente relacionado con el horizonte temporal de la inversión, pero tiene también un componente de carácter más subjetivo que es importante considerar: Existen individuos con mayor aversión al riesgo que otros ante unas mismas circunstancias. Existe una máxima en el proceso de inversión y es que aspirar a mayores rentabilidades implica siempre exponerse a mayores riesgos. Podemos definir tres perfiles de riesgo:

  • Inversor conservador: Prima la preservación de capital aun asumiendo rentabilidades modestas. Invierten en depósitos, Letras del Tesoro y fondos de inversión o planes de pensiones de renta fija.
  • Inversor moderado: Es capaz de asumir riesgos controlados por tratar de batir la rentabilidad del activo libre de riesgo. Invierten en fondos y planes de pensiones mixtos y aceptan moderadamente inversión directa en bolsa.
  • Inversor decidido: Busca maximizar la rentabilidad y para ello no le importa aceptar potenciales pérdidas, especialmente en cortos plazos. Invierten en fondos y planes de pensiones de renta variable, acciones, ETFs y productos derivados.

Fiscalidad

La rentabilidad financiero-fiscal se refiere a la rentabilidad final de una inversión una vez se han cumplido todas las obligaciones fiscales que dicha inversión lleva implícita. Esto puede llevar a que dos inversiones con igual rentabilidad financiera lleven a un resultado neto muy distinto debido a las ventajas o desventajas fiscales de una respecto a la otra.

Cada producto tiene sus peculiaridades que es importante tener en cuenta. Entre ellas:

Planes de pensiones y planes de previsión asegurados se encuentra fiscalmente incentivados en el momento de la aportación. Permiten reducir la base imponible del IRPF por las aportaciones realizadas hasta un máximo de 8.000 euros anuales y reducir la factura fiscal.

Los traspasos entre fondos de inversión no tienen impacto fiscal alguno, quedando éste diferido al momento en que se realice el reembolso de las participaciones. De este modo es posible ir cambiando de estrategia indefinidamente sin tener que tributar por las plusvalías.

Los seguros de rentas vitalicias están muy favorecidos fiscalmente en el momento del rescate. En función de la edad del asegurado en el momento del rescate, y siempre que hayan pasado al menos 5 años desde su constitución, se tributará como rendimiento del capital mobiliario por un porcentaje de la renta percibida. En el caso de asegurados mayores de 70 años, solo se tributa por el 8% de dicha renta.

Dos consejos de inversión que aplican en cualquier caso:

  • Diversificación: Es la máxima de “no poner todos los huevos en la misma cesta”. La diversificación reduce exponencialmente el riesgo al diluir la inversión en diferentes activos y minimizar el impacto del hipotético comportamiento negativo de uno de ellos.
  • Invertir de forma periódica: Es otra vía de reducir el riesgo. ¿Aportas a un plan de pensiones o fondo de inversión? Hazlo con pequeñas aportaciones mes a mes en lugar de una sola aportación anual. De este modo evitarás el riesgo de comprar participaciones a un único precio que puede ser coyunturalmente elevado y entrarás al precio medio de las 12 aportaciones mensuales. pérdidas.


Con la colaboración de BBVA Asset Management.