Cómo tener más rentabilidad con tus fondos de inversión

Consejos para elegir el fondo de inversión adecuado a nuestras necesidades

Los fondos de inversión son vehículos de ahorro-inversión que se constituyen como entidades que se dedican a la inversión del capital de un colectivo de inversores, formando parte de los que se conoce como Instituciones de Inversión Colectiva (IIC). Estos instrumentos de ahorro han ganado mucha popularidad en los años recientes debido a ventajas como el acceso fácil a mercados financieros, la flexibilidad en las aportaciones y el rescate, la exención fiscal en el traspaso entre fondos o la amplia gama de opciones de inversión que ofrecen.

Uno de los errores que frecuentemente se cometen a la hora de invertir en fondos de inversión es basar el criterio de selección en rentabilidades pasadas. Aunque es cierto que éstas, especialmente analizadas en amplios periodos temporales, pueden dar indicios sobre la calidad y la consistencia en su gestión, en ningún caso el comportamiento pasado es garantía de rendimientos futuros. No debemos por tanto elegir un fondo de inversión exclusivamente en base al comportamiento que haya tenido en un periodo determinado.

Por el contrario, lo que sí debemos conocer bien son las distintas categorías de fondos de inversión, los activos en los que invierten, y qué podemos esperar en términos de rentabilidad y riesgo tanto en el corto, medio y largo plazo. A partir de ahí, lo más interesante suele ser combinar varios de ellos o elegir alguno con perfil mixto. Todo dependerá del objetivo de inversión o fin que se plantee el cliente: preservación de lo invertido, crecimiento del capital o generación de rentas a partir de esa inversión.

Puedes encontrarte fondos perfilados principalmente en tres categorías:

Fondos de perfil conservador

Con distintos matices de riesgo, en esta categoría podemos encuadrar a fondos monetarios, fondos de renta fija, fondos garantizados o fondos de retorno absoluto. Estos productos ofrecen rentabilidades moderadas con una baja volatilidad, es decir, bajo riesgo de desviarse de una rentabilidad media esperada. Son adecuados para aquellos inversores que priorizan mantener el valor de su inversión, pero no son los más adecuados para invertir a plazos medios y largos dado que sus bajas rentabilidades dificultan incluso mantener el valor de la inversión frente al efecto de la inflación.

Fondos de perfil decidido

Estos fondos toman posiciones en activos de riesgo, como la bolsa, que aspiran a ofrecer rentabilidades superiores, si bien se encuentran expuestos a una mayor volatilidad en sus resultados. Fondos de renta variable o fondos de inversión libre quedarían encuadrados en este grupo. Dada la volatilidad de los mercados en los que invierten, están recomendados para ahorradores con un largo horizonte temporal. Es en estos escenarios donde ofrecen sus mejores resultados, pues a largo plazo son generalmente los activos más rentables y los adecuados para preservar la inversión de los efectos de la inflación. A corto plazo sin embargo su evolución es más difícil de predecir por lo que a estos horizontes quedarían desaconsejados.

Fondos de perfil moderado

Un punto a caballo entre los anteriores, que tienen como principal objetivo el equilibrio entre la estabilidad y el crecimiento patrimonial, por lo que asumen una posición intermedia de riesgo. Son fondos mixtos que combinarán diversos porcentajes en activos de renta fija y de renta variable y que por su exposición a diversos grados de riesgo son recomendados para inversiones a medio y largo plazo.

Buscador de fondos

Cómo gestionar nuestra inversión en fondos

Es esencial tener en cuenta que las posiciones de inversión no son estáticas, puesto que las circunstancias a las que están expuestos los activos, como evolución económica, situación de los tipos de interés o de las divisas, cambian. Por tanto, es necesario ir adaptando los porcentajes de exposición a los distintos mercados periódicamente para maximizar la rentabilidad y minimizar los riesgos de nuestras inversiones, algo que pueden hacer de forma autónoma los inversores con mayor nivel de conocimiento, pero que en el caso del inversor general conviene delegar en un asesor financiero o en fondos de inversión que hagan gestión activa para adaptarse a estos movimientos, como fondos de inversión perfilados, carteras de fondos gestionadas en el marco de un contrato de gestión discrecional, o bien, fondos de “ciclo de vida”. Estos últimos van adaptando progresivamente su cartera desde posiciones elevadas en renta variable a otras más conservadoras y líquidas a medida que el fondo se acerca a su vencimiento.

Decálogo de la inversión en fondos

1. Define el plazo de tu inversión. Junto con tu percepción personal del riesgo, podrás establecer qué categoría de fondos perfilados necesitas.

2. Recuerda que rentabilidades pasadas no son en ningún caso garantía de rentabilidades futuras. Es más importante conocer el potencial de rentabilidad que la rentabilidad pasada.

3. Adapta tus inversiones al paso del tiempo (cuánto más cerca estés de tu objetivo, más conservador deberás volverte) y a la evolución de factores como crecimiento económico, divisas o tipos de interés.

4. Si prefieres delegar dicha gestión, invierte en fondos perfilados o multiactivos, o bien, ponte en manos de un asesor financiero.

5. Caso de que quieras migrar tu inversión a otro fondo, recuerda que puedes realizar ilimitados traspasos entre fondos de inversión sin ningún tipo de impacto fiscal.

6. Diversificación por activo: No poner todos los huevos en la misma cesta es una máxima en el mundo de la inversión, pues se diluye el riesgo. Procura distribuir tu inversión en varios fondos o elige fondos mixtos o perfilados en los que hay diversificación entre renta fija y variable.

7. Diversifica también las aportaciones: Es mejor realizar aportaciones periódicas a lo largo del año que una única aportación en una fecha concreta, dado que conseguimos un mejor “precio medio de entrada” en lugar de apostar a una sola valoración, que puede ser elevada.

8. En el largo plazo, los fondos de renta variable son los que mayor rentabilidad suelen ofrecer, superando con creces a la tasa de inflación y a los retornos de fondos que invierten en otro tipo de activos. Sin embargo, no conviene invertir únicamente en renta variable si tu horizonte de inversión es menor a 3 años.

9. Comienza a ahorrar cuanto antes: de ese modo, el esfuerzo para alcanzar tus objetivos será mucho más progresivo.

10. Apóyate en las fichas de los fondos de inversión, publicadas periódicamente por las entidades gestoras y con información relevante sobre el objetivo de inversión, nivel de riesgo, valor liquidativo, rentabilidad o composición de la cartera.


Con la colaboración de BBVA Asset Management.