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Chica revisando contrato con asesor

Cómo cambiar una hipoteca de banco

Cambiar una hipoteca de banco es una operación jurídica mediante la cual una entidad financiera sustituye a otra en su posición acreedora. Está regulada en la Ley 2/1994. La subrogación de acreedor permite al cliente cambiar una hipoteca a otra entidad financiera con el fin de mejorar las condiciones económicas y modificar, así, el tipo de interés o el plazo de amortización de un préstamo hipotecario ya vigente.

No se debe confundir con la posibilidad de mejorar las condiciones de un préstamo hipotecario dentro de la entidad, en cuyo caso se realizará a través de una novación hipotecaria, que no implica el cambio de entidad bancaria.

Para trasladar una hipoteca a otra entidad bancaria se deben cumplir ciertos requisitos mínimos, como estar al corriente de todos los pagos y haber abonado al menos dos anualidades completas de cuotas de préstamo.

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Subrogación de hipoteca

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Pasos a seguir

- El nuevo banco deberá presentar a su potencial cliente una oferta cuyas condiciones son vinculantes. Además, esta entidad comunicará al banco actual a través de conducto notarial su intención de subrogarse y le pedirá que entregue en el plazo máximo de siete días naturales una certificación del importe pendiente del deudor por el préstamo, y comunicarlo a través de un notario al banco actual, que tendrá un plazo de siete días naturales para presentar el certificado de deuda que el préstamo mantiene en la entidad.

- A partir de ese momento, el banco inicial tendrá un plazo de 15 días naturales para enervarse, es decir, comparecer ante el notario y manifestar su intención de formalizar con el deudor una modificación de las condiciones del préstamo que igualen o mejoren la oferta de la entidad que realizó la oferta vinculante.

- Si la entidad no presenta una nueva oferta vinculante, el notario seguirá adelante con la subrogación y la nueva entidad abonará al banco de origen el importe pendiente del préstamo más intereses y comisiones oportunas, subrogándose de este modo en su posición de acreedor respecto a la deuda del cliente.

No hay que olvidar que esta subrogación lleva implícita unos costes, notario, gestoría, registro, y una comisión de subrogación, por lo que hay que valorar detenidamente las ventajas y desventajas de realizar el cambio.

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