Bases de cotización: ¿Qué son?

Conoce tu base de cotización y haz desde hoy números para no perder poder adquisitivo en la pensión

El sistema de pensiones en España se basa en el principio de contributividad, por lo que todos los trabajadores, realicen una actividad por cuenta propia o por cuenta ajena, están obligados a cotizar al Régimen correspondiente de la Seguridad Social.

Los trabajadores por cuenta ajena se adscriben al Régimen General y los trabajadores autónomos al RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos). 

La base de cotización hace referencia a la remuneración mensual que recibe un trabajador dado de alta en la Seguridad Social. Tiene carácter bruto e incluye las pagas extra prorrateadas. Existen unas bases de cotización máximas y mínimas estipuladas por ley. En el caso de los trabajadores autónomos, la elección de base es libre por parte del propio trabajador dentro de los límites legales. A partir de los 47 años, los autónomos ya no gozan de libertad de elección de base.

Conoce en qué se traduce exactamente la base de cotización en tu caso y, si crees que puede ser insuficiente el día de mañana, empieza desde hoy a trabajar por mejorarla.

Aspectos técnicos de la base de cotización

El concepto legal de las bases de cotización está definido con detalle en el art. 147 de la Ley General de la Seguridad Social, aprobada por el Real Decreto Legislativo 8/2015 de 30 de octubre. Según se puede leer aquí, la base de cotización trata de una cantidad constituida por la remuneración total que recibe un trabajador, cualquiera que sea su forma o denominación (tanto en metálico como en especie). Esta ley, además, establece que en la base de cotización se consideren prorrateadas las pagas extra, en caso de trabajadores por cuenta ajena, así como otras retribuciones añadidas derivadas de vacaciones no disfrutadas.

En el caso concreto del trabajador por cuenta propia o autónomo, la fijación de las bases de cotización depende de la voluntad de propio trabajador, si bien lo ideal es que sea directamente proporcional a los ingresos generados y siempre dentro de unos límites. En 2017, estos límites se encuentran entre una base de cotización mínima de 893,10 € por mes y máxima de 3.751,20 €. El autónomo, por tanto, decide cuánto destinar de sus ingresos a la Seguridad Social.

Algo diferente es, sin embargo, el escenario en el caso de los trabajadores asalariados o por cuenta ajena: ¿sabías que no todo lo que puedes ganar como empleado se debe reflejar en la base de cotización? Existen algunos conceptos que no se computan en la base de cotización. Estos son:

  • Asignaciones para gastos de locomoción del trabajador.
  • Asignaciones para gastos normales de manutención y estancia.
  • Indemnizaciones por fallecimiento y las correspondientes a traslados, suspensiones y despidos.
  • Asignaciones destinadas para satisfacer gastos de estudios dirigidos a la actualización, capacitación o reciclaje del personal a su servicio.
  • Horas extraordinarias

En otras palabras, por base de cotización se entiende la remuneración mensual bruta de un trabajador, ya sea por cuenta propia o ajena, y en función de ella se estipulan porcentualmente las cuotas de la Seguridad Social. Existen unos topes mínimos y máximos para las bases de cotización en las diferentes categorías profesionales que, establecidos por ley, se modifican anualmente. 

Las bases de cotización por las que se rige el ejercicio fiscal de 2017 las puedes encontrar pinchando en este enlace.

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¿Para qué existe la base de cotización?

Un porcentaje de la base de cotización es lo que deben tributar tanto empresario como trabajador a la Seguridad Social. Dicho pago lo realiza de manera autónoma el trabajador por cuenta propia y la empresa, en nombre del empleado asalariado. Pero ¿cuál es la importancia de la base de cotización? 

La base de cotización sirve para valorar el acceso a prestaciones de la Seguridad Social, tales como la prestación por desempleo (paro), una jubilación contributiva o incapacidades temporales y permanentes. Es decir, no podrá esperar elevados subsidios de paro o una pensión decente aquella persona cuya base de cotización sea ínfima. 

Ten en cuenta, sobre todo si eres trabajador asalariado, que todo aquello que cobras fuera de la base de cotización (un plus de transporte, dietas, comisiones o pagos fuera de nómina) no contabiliza para una futura prestación. Es cierto que durante la vida laboral ahorrarás por ello en la cotización a la Seguridad Social; ahora bien: el día de mañana podrás lamentarlo. Los suplementos no tendrán ningún impacto en la cuantía de tu futura pensión o en tu prestación por desempleo, por lo que si acaece alguna contingencia, como desempleo o incapacidad, perderás sin ninguna duda poder adquisitivo. 

Existe por ley la obligación de reflejar la base de cotización en la nómina, lo cual suele indicarse en la parte inferior de cada extracto. Las bases de cotización se pueden obtener también en la sede electrónica de la Seguridad Social, donde se puede solicitar dicha relación o bien online (por ejemplo, con el certificado digital), o bien de manera postal. No dejes por tanto de informarte desde ya y empezar a hacer números.

¿Cómo garantizar una pensión ante una base de cotización demasiado baja?

Cuanto mayores son las cotizaciones durante la vida laboral, mayores son las prestaciones en caso de desempleo, jubilación o incapacidad. Ahora bien, este no es el escenario habitual en la mayoría de los casos. Por ello, muchas veces puede ser interesante asegurar una parte de los ingresos en un plan de pensiones privado que, dado alguno de los tres supuestos arriba mencionados, sirva para sufragar o complementar los ingresos mensuales. Esta es, por ejemplo, una buena alternativa para aquellos trabajadores que disfrutan de ingresos extra o de suplementos.

Que no te pase desapercibida tu base de cotización, estudia bien las simulaciones de tu pensión y, en consecuencia, piensa acerca de las posibilidades para que tus ingresos en la jubilación no queden mermados a la mitad. Y si este es tu deseo, quizá la mejor solución pueda ser un plan de pensiones que tenga flexibilidad a la hora de gestionar las aportaciones.

En bbva.es puedes echar un vistazo a este tipo de productos. Gracias a un excelente simulador, puedes acceder a primeras estimaciones que te servirán para conocer de primera mano cuánto dinero te quedará el día de mañana si, a la base de cotización, le añades una pequeña aportación económica todos los meses.


Con la colaboración del Instituto BBVA de PENSIONES.