¿Qué es la pensión no contributiva?

Conoce la forma de garantizar unos ingresos mínimos a aquellas personas en situación de urgencia económica que no hayan cotizado el mínimo necesario

Una de las funciones del Estado es la de garantizar que todos sus ciudadanos, llegado el momento de la jubilación o si se encuentran en una circunstancia de urgencia económica por diferentes motivos, reciban unos ingresos que les permitan afrontar los compromisos económicos mínimos para vivir. Para poder llevar a cabo esto, se proporcionan diferentes tipos de pensiones. La cuantía y duración de estas ayudas está determinada por las circunstancias causantes de la necesidad y por el periodo de cotización a la Seguridad Social del beneficiario o, en caso de orfandad, de su progenitor. Ahora bien, ¿qué ocurre con las personas que, por cualquier motivo, no han podido cotizar el mínimo para recibir una prestación? Para que estas tampoco se enfrenten a situaciones de necesidad, existe la pensión no contributiva.

Además de la compensación monetaria, la pensión no contributiva garantiza también para sus beneficiarios asistencia médico-farmacéutica gratuita y servicios sociales complementarios. Atendiendo a la causa que provoca la situación de necesidad, se diferencian dos tipos de pensiones no contributivas: de invalidez y de jubilación.

Las pensiones no contributivas son relativamente recientes en España. La Ley 26/1990, de 20 de diciembre, por la que se establecen en la Seguridad Social prestaciones no contributivas para los ciudadanos en estado de necesidad, aunque no hubieran cotizado nunca al Sistema, o no lo hubieran hecho el tiempo suficiente para causar derecho a pensiones contributivas, se integró en el vigente texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social de 1994, y solo ha sufrido puntuales modificaciones, para compatibilizar el percibo íntegro de la pensión con la tenencia de ciertas rentas personales, para compatibilizar el percibo de la pensión de invalidez, con rentas derivadas del trabajo, o para que el reconocimiento de prestaciones por dependencia no interfiriera en la cuantía a percibir por estas pensiones.

La gestión y el reconocimiento del derecho a percibir una de las dos pensiones no contributivas es competencia de las comunidades autónomas, ya que están transferidas a estas las funciones y los servicios del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso). Si el beneficiario reside en Ceuta o Melilla, el encargado de estudiar la solicitud para recibir la prestación será el propio Imserso. Ahora bien, aunque son de competencia autonómica, las cuantías que se han de percibir están reguladas por Ley y son iguales en todo el territorio nacional, ya que se financian con cargos al presupuesto del Estado mediante transferencias al presupuesto de la Seguridad Social.

Requisitos para ser beneficiario de una pensión no contributiva

Para poder percibir una pensión no contributiva, ya sea por invalidez o por jubilación, existe un requisito básico, fundamental y general: carecer de ingresos suficientes. Se entiende que existe una carencia económica, en 2017, cuando las rentas o ingresos anuales son inferiores a 5.164,60 €.

Ahora bien, si la renta anual es inferior a la cifra mencionada, pero existe una convivencia en el mismo domicilio con algún familiar, solo se podrá percibir una pensión no contributiva si la suma de todas las rentas anuales de todos los miembros de la Unidad Económica de Convivencia es inferior a las siguientes cuantías:

  • Si se convive con el cónyuge y/o parientes consanguíneos de segundo grado:
    • Dos convivientes: 8.779,82 €.
    • Tres convivientes: 12.395,04 €.
    • Cuatro convivientes en adelante: 16.010,26 €.
  • Si entre los parientes consanguíneos con los que se vive está alguno de los padres o los hijos:
    • Dos convivientes: 21.949,55 €.
    • Tres convivientes: 30.987,60 €.
    • Cuatro convivientes en adelante: 40.025,65 €.
  • Además del requisito basado en la renta, existe una serie de peticiones concretas y diferentes en función de si se solicita una pensión no contributiva de jubilación o una pensión no contributiva de invalidez.
  • Requisitos para percibir una pensión no contributiva de jubilación:
    • Tener más de 65 años de edad en el momento de la solicitud.
    • Residir en territorio español en el momento de la solicitud y, además haberlo hecho durante 10 años en el periodo comprendido entre los 16 años de edad y la fecha de devengo de la pensión. De esos 10 años, dos han de ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud de la pensión.
  • Requisitos para percibir una pensión no contributiva de invalidez:
    • Tener entre 18 y 65 años en el momento de la solicitud.
    • Residir en territorio español en el momento de la solicitud y haberlo hecho durante un periodo de cinco años, de los cuales dos han de ser consecutivos e inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud.
    • Tener un grado de discapacidad igual o superior al 65 %.
Calcular plan

Cuantía de la pensión no contributiva

La cantidad monetaria que se recibe por alguna de las dos pensiones no contributivas se calcula en función de la renta personal o de las de la Unidad Económica de Convivencia. Pero siempre entre una horquilla que va de los 5.164,60 € anuales de máxima a los 1.291,15 € (25 % del tope máximo) anuales de mínima. De este modo, la cuantía básica de la pensión no contributiva íntegra supone un ingreso de 368,90 € mensuales, mientras que, si por el nivel de renta corresponde solo la pensión mínima, la cuantía básica será de 92,23 € mensuales.

Además, los pensionistas de invalidez no contributiva que presenten un grado de discapacidad igual o superior al 75 %, y acrediten la necesidad de otra persona para poder desarrollar las actividades esenciales de su día a día, percibirán un complemento del 50 % de la pensión básica máxima. De esta forma la cuantía básica sería de 7.746,90 € anuales y 553,35 € mensuales.

Ahora bien, si dentro de una misma familia conviven dos o más beneficiarios de una pensión no contributiva, la cuantía máxima que podrá percibir cada uno disminuye de la siguiente forma:

  • Dos beneficiarios: 4.389,91 € anuales y 313,57 € mensuales.
  • Tres beneficiarios: 4.131,68 € anuales y 295,12 € mensuales.
  • Cuatro beneficiarios: 4.002,57 € anuales y 285,90 € mensuales.

Garantiza tu viabilidad económica con un Plan de Pensiones BBVA

¿Una de tus grandes inquietudes es no haber cotizado lo suficiente cuando llegue el momento de tu jubilación para percibir una pensión de la Seguridad Social? ¿Crees que solo con el aporte de una pensión no contributiva no podrías mantener tu nivel de vida? Entonces puedes recurrir a un Plan de Pensiones BBVA.

Entrando en bbva.es podrás informarte del plan de pensiones más adecuado para ti en función de tu rango de edad y de tu perfil como inversor. BBVA cuenta con un amplio catálogo de planes de pensiones; entre ellos seguro que encontrarás uno que se adapte a tus características y necesidades. En muy poco tiempo podrás solicitar un instrumento con la garantía de BBVA y con el que asegurarás tu pensión de jubilación.

Además, puesto que uno de los motivos contemplados por la ley para rescatar el fondo de un plan de pensiones es la contingencia de incapacidad laboral, también un Plan de Pensiones BBVA supone, al igual que una pensión no contributiva, una fuente de ingresos en este caso de necesidad.


Con la colaboración del Instituto BBVA de PENSIONES.